Ya no
quiero vivir, no de esta forma.
¿Dónde
está aquella que con sus labios dijo amor?
¿Acaso
es la que se va en otras manos ignorando mi dolor?
¿Dónde
está el amigo que un día me cubrió del frío?
¿Acaso
es el que invisible se inyecta un adiós?
¿Y
dónde, dónde está el que me habló de Dios y de su amor?
¿Acaso
es aquel ebrio de mirada perdida y sin fe?
¿Y los
que me dieron la vida, los que me trajeron al mundo?
¿Acaso
están en un lugar aparte de su propia soledad?
¿Dónde
están los que se preocupaban por mí?
¿Acaso
son los que me apuntan con su dedo?
¿O
serán aquellos que con sus labios murmuran y se burlan?
¿Y
dónde está, el mismo Dios que tanto me amó?
¿Acaso
es el que guarda silencio y no escucha mi llanto?
Hay
muchas formas de llorar.
El
llanto que moja la piel;
El que
envenena el alma;
El que
se ahoga en un grito;
El que
se pronuncia en silencio.
También
hay una unión de todos ellos.
Ya no
quiero vivir, no de esta forma.
Ayúdame Señor y perdona mi blasfemia
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