Frente
a mis ojos había un letrero luminoso que decía:
“La
tienda de los corazones negros.”
Mi curiosidad me obligó a entrar a la
extraña tienda, pero una vez que estuve adentro noté que no había nada, las
paredes eran totalmente blancas, no había cuadros colgados en ella, ni siquiera
una pequeña mancha sobre la blancura, tampoco había muebles, ni plantas, no
podía distinguir que era lo que se vendía, pues no había nada en ella, sólo estaba
un sillón y un escritorio, y detrás del escritorio un hombre muy extraño, al
igual que su tienda. El hombre era alto, bastante alto, su blanco rostro tenía
una dulzura indescriptible y sus ojos brindaban tranquilidad revuelta con un
poco de temor. Su barba era larga y ya caneaba, sus manos eran fuertes y
grandes. La ropa del hombre era un elegante traje blanco. Aún así, el hombre me
parecía de lo más extraño.
El
hombre se levantó y extendió su mano hacia mí y me dijo:
-Bienvenido
seas a mi tienda, será un placer servirte, ¿en qué te puedo ayudar?
-No
lo sé, -le contesté-. ¿Qué es lo que vende o qué servicios ofrece?
-Pues
verás, -me dijo-. Lo que yo ofrezco son corazones nuevos, tú me entregas tu
corazón negro y yo te doy uno nuevo, totalmente limpio.
-Pero
eso no es posible, -le recriminé-. Como podré
entregarte mi corazón y como
podrás entregarme uno nuevo, me
parece que eres un loco o un estafador. Será mejor que me vaya.
El
hombre se sonrió y me dijo:
-Nadie
cree en lo que digo, tú no podías ser la excepción, pero para eso puse en la parte de atrás de mi tienda una sala de exhibición, en donde
demuestro lo que te estoy diciendo.
Sígueme por favor y mataré tú incredulidad.
Él
abrió una puerta que se camuflaje haba perfectamente con la pared
y casi era
imposible distinguirla si no sabías
en donde estaba y me invitó a
entrar.
Mis
ojos se maravillaron por lo que vieron. La habitación era de un color blanco
tan puro que me encandiló, del techo colgaban unos alambres de oro puro que
sostenían unas cajas de cristal transparente y de gran limpieza, las cajas tenían un pequeño hueco en la parte
de enfrente, y dentro de las cajas había corazones con pedazos negros. En ese
cuarto colgaban muchísimas cajas, y los corazones que estaban adentro de las
cajas eran muy diversos, tanto en
tamaño, en forma, en color y en sus manchas negras. Durante bastante tiempo
estuve admirando absorto aquella imagen, me parecía atractivo lo que miraba,
pero a la vez creía que era un rito enfermizo. Los corazones negros, tal vez
este hombre esté loco y lo que vende en su tienda son estos corazones, pero...
¿qué utilidad se le puede dar a un corazón medio podrido dentro de una caja de
cristal colgando del techo con hilos de oro?
No
entendía, pero seguí mirando los corazones con gran interés, como si algo en
ellos me atrajera a un mundo que antes había conocido. Pero todavía no era
capaz de creer que el hombre pudiera cambiar los corazones
negros del pecho de las personas por uno nuevo totalmente limpio, a
pesar de que tenía frente a mí una prueba irrefutable.
La
escena me sorprendió mucho y al ver mi sorpresa el extraño hombre me dijo.
-Sabes,
todos los que ven esto piensan que no saldrán vivos de aquí, piensan que soy un
asesino que les arrancará el corazón y salen corriendo como locos, pero los que
se quedan y creen en lo que les digo, me entregan voluntariamente su corazón y
reciben uno nuevo.
Tal
vez no estés convencido, así que te daré una prueba. Mete tu
mano por el
hueco de la
caja y toca
el corazón, inmediatamente sentirás la historia de ese
corazón, no la escucharás, ni la verás, sólo la sentirás dentro de ti.
-Eso
me parece muy extraño y enfermizo, ¿tocar con mi mano estos corazones pútridos?
Es asqueroso, pero lo haré, -le
dije-.
-Está
bien, -me dijo-. Que te parece si empiezas por aquel corazón de allá, el que
tiene sólo una mancha pequeña de color negro. Ese corazón sólo tiene una
pequeña mancha, tal vez porque no fue un sufrimiento enorme lo que tenía dentro
de sí. Anda, ve y siente su historia. Pero antes de que lo hagas déjame
advertirte algo. Cada corazón habla en su propio idioma y cuenta las cosas
según su sentir, así que es probable que no alcances a comprender algunos
corazones, pero si prestas atención y abres tu mente y tu propio corazón,
entenderás las razones por las cuales estos corazones ennegrecieron.
No
muy convencido me acerqué a la caja y estiré mi mano introduciéndola por el
hueco en el cristal. Toqué el corazón y sentí un miedo increíble y como si los
pensamientos de ese corazón fueran los míos propios.
Toqué
todos los corazones y sentí gran variedad de historias. Había
historias de muerte,
de dolor, de sufrimiento, de traiciones, de guerra, de
hambre, de tantas cosas tristes que oscurecieron aún más mi corazón sin luz.
Cada uno de los corazones tenía una mancha negra diferente, esas manchas
estaban relacionadas con la historia, un corazón de mujer tenía una mancha en
forma de feto y su historia era haber perdido a su bebe. Otros corazones tenían
manchas en forma de rayos, fuego, dagas, lágrimas, piedras y de muchas otras
formas, todas relacionadas con su historia. Pensé que tal vez lo que el extraño
hombre de los corazones negros me había dicho era verdad, tal vez si podía
cambiar mi corazón negro por uno totalmente nuevo. No muy convencido le dije:
-Bueno,
tal vez sea cierto. Pero antes de decidirme a cambiar mi corazón necesito que
me expliques como logras cambiar los corazones. ¿De donde obtienes los
corazones nuevos?
El
hombre sonrió y me dijo que yo era el único que había hecho esa pregunta. Él,
caminó hasta la pared y abrió otra puerta que se camuflaje haba perfectamente,
entró en ella y me dijo:
-Ven,
aquí adentro está la respuesta a tu pregunta, aquí es la sala de los capullos.
Te mostraré como lo hago, pasa por favor.
En
ese salón había cinco capullos de color lila, sus raíces se enterraban
profundamente en el piso de mármol, en sus costados crecían rápidamente unas
hojas que morían igual de rápido
y volvían a
crecer de la misma forma continuamente. Los capullos se
abrían y se cerraban como si fueran grandes pulmones, en cuanto uno se cerraba
se abría el otro y así continuamente en un perfecto orden, eran extraños, algo
que mis ojos nunca habían visto o
ni siquiera pensado
en mi imaginación. También despedían un aroma muy particular,
agradable, pero irreconocible a mi olfato, eran tan altos como yo y su forma
era exquisita. Los capullos eran sumamente extraños, los cinco se parecían mucho,
pero tenían sutiles diferencias que los hacían ser reconocibles fácilmente. Yo
los observé detalladamente por
un largo periodo
de tiempo, los quería
grabar en mi
mente como en una
fotografía. Estaba impresionado con esos seres vivos, (sí acaso lo eran).
El
hombre, al ver lo impresionado que estaba con los capullos, me explicó la
función de cada uno de ellos.
Esto
fue lo que me dijo:
-El
primer capullo es el que fabrica los corazones. Sólo tengo que sembrar en su
interior las semillas de corazón que provienen de los místicos montes del fondo
del mar. El capullo al sentir las pequeñas semillas, segrega una sustancia
nutritiva parecida a la sangre que hace que el corazón crezca hasta el tamaño
necesario, después, ya cuando el corazón ha alcanzado su tamaño, el capullo lo
hace nacer en la forma en que nacen las flores en un árbol. En ese momento el
corazón está listo para pasar al siguiente capullo;
El
segundo capullo es el que transmite todos los sentimientos buenos que quedaron
en el corazón negro y desecha los
sentimientos malos. También
transmite todos los recuerdos del corazón negro al nuevo
corazón, pero sin el dolor. Después de que fue transmitida toda la información,
este mismo capullo le da al nuevo corazón la forma idéntica del corazón
antiguo, el color idéntico también es transmitido y su textura de la misma
manera. Al terminar este proceso, el nuevo corazón está listo para pasar al
siguiente capullo;
El tercer
capullo se encarga de envolver al nuevo corazón
en una suave tela de piel que servirá de protección contra nuevas
manchas negras que puedan surgir. Es por eso que me extraña en demasía que tu
corazón se halla ennegrecido de nuevo, muy
probablemente no funcionó la tela.
Pero bueno, como te decía, esta
tela no permite que las manchas se adhieran al
corazón. Después de que el capullo termina de envolver hasta el último
milímetro del corazón, se abre y arroja al corazón hacia el siguiente capullo;
El
cuarto capullo se encarga de colocar en el interior del
corazón las semillas
del amor, la paz,
la felicidad, la esperanza y algunas otras semillas que harán que este
nuevo corazón y su dueño se mantengan alejados del dolor y la tristeza. Cuando
han sido sembradas todas las semillas necesarias, el capullo deja de ser color
lila y se vuelve blanco. Esta es la señal para comprender que el corazón está
listo para pasar al último capullo;
El quinto y último
capullo es el inspector de corazones. Este capullo revisa que el nuevo corazón
sea del tamaño adecuado, que los sentimientos buenos y los recuerdos estén bien
acomodados y que todo lo malo halla sido desechado. También revisa que la
forma, el color y la textura del nuevo corazón sean idénticos a la del corazón
que se va a cambiar. El capullo revisa que la tela protectora esté bien
colocada y por último revisa que todas
las semillas estén germinando y
creciendo rápidamente. Cuando la inspección
termina y el capullo cambia de color indicando que todo
esta perfecto es el momento de transplantar el nuevo corazón a su cuerpo.
Al
terminar el proceso el nuevo corazón es colocado en el cuerpo de su
dueño y todos
se van felices y llenos de vida
ya sin dolor ni sufrimientos.
Me
pareció increíble la forma en que nacían los nuevos corazones y me interesó
mucho poder cambiar el corazón que me dolía con cada latido en mi pecho por uno
nuevo. Pero antes de tomar esa importante decisión tenía que hacer una última
pregunta.
-¿Cuál
es el costo de todo el complicado proceso de cambiar de corazón?
El
hombre se rió de mi pregunta y me dijo:
-No
te preocupes por el precio, pues no es gran cosa, sólo tienes
que darme todo
el oro y todas
las perlas que tengas y ese será el pago.
Inmediatamente
me alteré y le dije.
-No
tengo ni oro ni perlas, no puedo pagarte para que me cambies el corazón, y todavía me dices que no preocupe por el
precio. ¿Acaso té estás burlando de mí? Me ofreces todo un servicio para
cambiar mi vida y la de mis amados, me convences de aceptarlo mostrándome
tantas historias dolorosas y luego me dices que tengo que pagarte con todo el
oro y las perlas que tenga. He perdido mi tiempo contigo, pues jamás podré
pagarte.
–De ninguna manera sería capas de
hacer tal cosa, no me he burlado de ti, tampoco te he hecho perder el tiempo
con falsas ilusiones, lo que pasa es que no has entendido de forma correcta el
pago que debes hacer por el servicio, permíteme explicarte como funciona el
sistema de pago.
El
hombre se acercó de nuevo a la pared y abrió otra puerta
perfectamente camuflaje hada y me invitó
a entrar por ella para que comprendiera
el precio de cambiar mi corazón.
Esto
fue lo que sucedió...
En
ese nuevo salón había dos capullos más, sólo que estos eran mucho más
grandes que los anteriores y su color
era azul claro. En la parte superior de
los capullos salían una especie de tentáculos que se perdían al incrustarse en
el techo del salón. Los tentáculos se movían por todas partes de ese salón y
rompían el cielo de yeso.
Yo
miraba a los capullos con mucho interés, pues estos, aparte de ser muy bellos,
eran muy ruidosos y se movían de una manera muy extraña. Más que capullos
parecían alguna especie de fábrica, era como si transformaran una materia en
metal.
El
extraño hombre miró mi asombro y me dijo:
-Estos
dos capullos son los encargados de cobrar mis honorarios. Los tentáculos que
ves en la parte superior son tubos que llegan hasta la puerta principal de la
tienda de los corazones negros y su trabajo es recoger las lágrimas de las
personas que van entrando, no sólo recogen las lágrimas de los ojos, sino que
también recogen las lágrimas del alma, que son más abundantes. Ambos tipos de
lágrimas son transportados por los tentáculos hasta este salón. Las lágrimas de
los ojos son colocadas en el capullo de la derecha y este a su vez transforma
las lágrimas de los ojos en perlas. Las lágrimas del alma son colocadas en el
capullo de la izquierda y se transforman en oro. Como podrás ver, tus lágrimas
ya han sido recolectadas por los tentáculos y están dentro de los capullos
transformándose en oro y perlas. Y eso es todo lo que tú tendrás que pagar por
el servicio, sólo cambiar tus lágrimas,
tanto las de tus ojos como las de tu alma, por un nuevo corazón lleno de
felicidad, paz, amor, esperanza y cientos de sentimientos hermosos.
-¿Pero
que pasa si no acepto que mi corazón sea cambiado? -Le pregunté-.
Él,
me contestó:
-En
ese caso, las lágrimas son devueltas a ti, pero no regresan a tus ojos ni a tu
alma, las lágrimas van directo al corazón y se vuelven manchas negras que
producen dolor y mucho sufrimiento. Así que tú decides, ¿Cambias tu corazón
ennegrecido por uno nuevo? O ¿Sigues sufriendo cada día más y haces sufrir a
los que amas?
-¿Qué
importa sufrir y hacer sufrir? Ya he hecho el daño que podía hacer, tal vez no
tengo interés en cambiar las cosas.
Él, agachó su cabeza y dijo:
-Es
una verdadera lastima que pienses de esa forma, nunca es tarde para arreglar la
vida. Piénsalo, tómate tu tiempo.
-Lo
pensaré, mientras busco mi luz.
-Está
bien, si algún día decides cambiar tu corazón aquí te estaré esperando.
-Espera,
antes de irme tienes que contestarme otra pregunta. ¿Por qué dijiste que se te
hacía raro que mi corazón hubiera ennegrecido de nuevo?
-Sabes,
tú ya habías estado conmigo, ya te cambié una vez el corazón. Cuando me di
cuenta de que tu corazón había ennegrecido otra vez me sentí en la obligación
de ayudarte de nuevo, es por eso que te atraje de nuevo a la tienda.
-Eso
es imposible, yo no recuerdo nada de eso y mira que las cosas que tienes aquí
no son fáciles de olvidar.
-Tienes
razón, no son fáciles de olvidar. Lo que pasa es que cuando las personas salen
de la tienda de los corazones negros inmediatamente olvidan todo lo que sucedió
en su interior y sólo
les queda la dulce sensación de un corazón nuevo y de una nueva vida.
Ellos nunca se pueden explicar la verdadera razón de su maravilloso cambio y lo
adjudican a cosas extraordinarias. Nunca más se acuerdan de la tienda ni de mí
y así debe ser porque no es bueno que los humanos sepan cosas que están por
encima de sus prejuicios y de lo poco entendible para sus mentes.
-Quieres
decir que en cuanto salga de la tiendas de los corazones negros me voy a
olvidar de todo lo sucedido.
-Lamentablemente
no. Tu memoria ya fue borrada una vez y sería fatal para tu existencia volverla
a borrar. Tengo que advertirte, cambies o no tu corazón, de igual forma vas a
recordar todo lo que sucedió, tú sabes si lo platicas o lo guardas en secreto,
de todas formas la gente te va a juzgar loco y no te van a comprender.
-Está
bien, yo sabré que hacer con esto. Claro que no voy a ir por el mundo diciendo
de una tienda de corazones negros atendida por un ser de no sé que mundo, no
estoy tan loco para decir esas cosas.
Comencé
a caminar hacia la salida de la tienda con el firme propósito de irme y nunca
más volver. No quería que ese loco me tocara el corazón. Sin embargo algo
dentro de mí me obligó a regresar, el dolor que sentía en mi negro corazón era
insoportable y nada podía perder si lo intentaba.
-Disculpe
señor, lo he pensado bien y quiero que me cambié el corazón.
-Eso
es excelente. Voy a preparar todo.
-Espere,
lo quiero cambiar, pero no hoy, tal vez deba de buscar mi luz y mi felicidad
por mí mismo, sin embargo si fracaso en mi búsqueda quisiera saber si puedo
venir con usted para que cambie mi negro corazón por uno nuevo y puro.
-Me parece que no hay necesidad de
eso, puedo cambiarte el corazón
hoy mismo, pero,
si ya decidiste buscar tu luz con tu propia fuerza
respetaré tu decisión y puedes estar seguro de que si fracasas aquí estaré
esperándote para ayudarte.
Le
agradecí al hombre de los corazones negros por su comprensión y me retiré de la
tienda. En cuanto salí de la tienda sentí que todas las lágrimas de mis ojos y
de mi alma volvían a mi cuerpo e inmediatamente se convirtieron en veneno. Mi
corazón estaba más negro que antes. En verdad necesitaba encontrar mi luz. Todo
era muy extraño, me pareció estar mucho tiempo dentro de la tienda de los corazones
negros, sin embargo, al mirar el reloj noté que sólo habían pasado dos minutos
desde que había entrado al extraño lugar.
Decidí
dormir esa noche en casa y al día siguiente comenzaría mi viaje por cualquier
lugar con el fin de encontrar mi luz perdida y arrancarme el lado oscuro de mi
corazón.
Muchas
fueron las batallas que enfrenté, pero por más esfuerzo que hice no logré nada,
no encontraba mi luz y no podía arrancarme el lado oscuro de mi corazón. Mis
fuerzas fueron insuficientes en todo momento, así que me rendí. Ya no iba a
luchar con mis propias fuerzas.
Inmediatamente
recordé a dónde debía ir, a la tienda de los corazones negros. Ya estaba
cansado de la terrible vida que tenía, tal vez era hora de armarme de valor e
ir a cambiar mi corazón. Me despedí de mis amadas que seguían durmiendo
plácidamente el sueño de los santos y me retiré rumbo a mi solitario hogar. (Si
es que tengo el valor de llamarlo de esa manera).
Durante
algunos días estuve tentado en ir, pero algo dentro de mí me detenía, no sé si
era miedo o una fuerza oscura. Por
fin me decidí.
Salí de mi casa y me dirigí hacia el centro comercial, llegué
a la tienda y entré presuroso. En cuanto entre sentí que de mi alma y de mis
ojos era arrancado un terrible peso.
-Vengo
a que me cambié el corazón negro por uno nuevo, -dije exaltado-. Usted me
prometió que lo haría cuando yo estuviera listo y dispuesto, y aquí estoy.
-Que
bueno que volviste, -dijo el hombre de los corazones negros-. No te defraudaré.
Permíteme alistar algunas cosas.
El
hombre preparó algunos instrumentos extraños y de una pequeña bolsa de seda
sacó una semilla que depositó en el primer capullo. Rápidamente el capullo hizo
su trabajo y mi nuevo corazón comenzó a crecer al contacto de la savia
nutritiva y después de un corto periodo de tiempo, mi nuevo corazón broto como
una flor del capullo. El hombre de los corazones negros tomó al nuevo corazón
con mucho cuidado y lo colocó en el interior del segundo capullo, este comenzó
a hacer un ruido extraño y se movía de forma curiosa;
-Está
transmitiendo los sentimientos buenos y los recuerdos de tu antiguo corazón al
nuevo y a la vez está desechando todo lo malo. –Me dijo el hombre-.
Cuando
el corazón tuvo toda la información requerida, el capullo cambió de color y
pasó el corazón al tercer capullo. En este, el corazón parecía estar flotando y
girando sobre su propio eje. Un momento después apareció una delgada y elástica
tela de piel que envolvió al corazón,
el capullo cambió
de color y
el corazón fue enviado al cuarto capullo, la protección
contra manchas negras estaba lista. El cuarto capullo colocó dentro del nuevo
corazón una gran cantidad de semillas; amor, paz, felicidad, fe, esperanza y
muchos otros sentimientos buenos.
-Tienes
que regar esas semillas para que puedan florecer. –Me dijo-.
El
quinto capullo tomó al corazón con sus tentáculos y le hizo una minuciosa
revisión que duró varias horas. Al parecer, todo estaba perfecto, mi nuevo
corazón se veía hermoso, latía de una forma sana y se veía ansioso de distribuir
la vida por todo lugar que se requiriera. Debo decir que yo también estaba
ansioso de recibir la nueva vida que tanta falta me hacía.
-Este
será tu nuevo corazón. Ya tiene toda la información requerida. Únicamente falta
quitarte el corazón ennegrecido.
El
hombre se acercó a mí, puso su mano en mi pecho y arrancó de tajo el corazón
ennegrecido sin lastimarme en lo más mínimo. Puso el negro corazón en una
charola de plata y tomó del quinto capullo el nuevo corazón. En cuanto el hombre acercó el nuevo corazón a mi pecho, éste comenzó a latir
fuertemente y se introdujo sin dolor y sin sangre hasta estar instalado donde
debía. Inmediatamente sentí un cambio, ya no me dolía la vida, ya no sentía
amargura, dentro de mí había una paz enorme que no puedo explicar, todo me
parecía maravilloso en ese momento.
El
extraño hombre de la tienda de los corazones negros sonrió ampliamente y me
dijo:
-Estás
listo para empezar una nueva vida. De aquí en adelante serás feliz y harás
felices a los demás.
Le
agradecí al hombre de los corazones negros por el maravilloso milagro que
acababa de efectuar en mi vida. Salí de la tienda y cuando miré hacia atrás
para despedirme, la tienda de los corazones negros ya no estaba ahí, ya sólo
quedaba una pared. Tomé la situación como un verdadero milagro de Dios y me fui
a casa a comenzar una nueva vida ya sin dolor. Puedo decirles que aun recuerdo
a mi hermana, a mi esposa y a mis amigos, pero los recuerdo sin el dolor y la
ira que provoca la muerte, hoy los recuerdo con un dulce sabor en mi memoria.
Puedo ver las flores que murieron su muerte y apreciar su aroma. Recuerdo los
himnos que se cantaron mientras bajaba el ataúd y ya no derramo lágrimas de
odio. Los recuerdos ya no me duelen.
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