Mil
lunas pueden pasar, mil labios puedo besar,
mil
sombras en la noche me pueden atacar
y tú
nunca despertarás, jamás.
“Duerme,
sin temor a un reproche,
sin
recordar lo de aquella noche,
cuando
alguien murmuró al oído:
donador
de placer, ave de mal agüero
y
escuchamos el silbido de la bala
que
ante la salvación habría de perecer.”
Mil
noches pueden pasar, mil manos puedo tocar,
mil
estatuas te pueden mirar inmóviles
y tú
nunca despertarás, jamás. “”
Mil
soles pueden pasar, mil cuerpos puedo abrazar,
mil
cruces te pueden vigilar tras la oscuridad
y tú
nunca despertarás, jamás. “”
Duerme
otra vez, ya sin placer.
Y tus
ojos se cerraron para nunca despertar.
Que
extraño, tú que temblabas hasta por un año perdido,
tú que
temías hasta por lo huraño de un río,
tú que
perdías el sueño por imaginar un negro manto,
hoy
estando entre los muertos, no tiemblas, no temes,
No
pierdes el sueño y dormida no soñarás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario