Dame la
risa más triste que tengas, yo te daré la mía.
Dame la
lágrima más feliz que tengas, yo te daré la mía.
Y
extenderemos las manos sin tocarnos la piel,
pero
podremos tocarnos las almas,
Y
sentiremos ser fuego, sin ser nada.
“Caminaremos
debajo del agua,
siempre
serenos, siempre ajenos.
Cruzaremos
juntos la frontera del suelo
y algún
día esperemos volaremos al cielo.”
Dame la
fe más perdida que tengas, yo te daré la mía.
Dame el
pecado más fiel que tengas, yo te daré el mío.
Y
juntaremos los labios sin tocarnos la piel,
pero
podremos besarnos las almas,
y
sentiremos ser hielo, sin ser nada.
“”
Y
abrazaremos nuestros cuerpos con miedo,
seremos
eternos por un momento.
Y si la
piedad me da su consuelo,
que nos
arrojen juntos a la frontera del sueño.
Y
cruzaremos miradas sin llegarnos a ver
y sin
hablar nos entenderemos. “”
Estamos
de luto en el corazón,
murió
la esperanza, murió la razón.
La
noche está apagada, el llanto bermejo,
herida
pasada, y este corazón ya no pinta,
ni se
secan estas lágrimas, no hay opción
solo te
queda aceptar que tú eres la nada
y yo la
soledad. “”
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