Me escondí
detrás de la barrera,
para
que nadie, nadie me viera.
Me puse
un velo negro en los ojos,
para no
ver a nadie, para no ver nada.
Con la
vista perdida donde las estrellas
se
acercan más al suelo en la tierra perdida,
la
brisa tan fría y los lamentos ni al caso
de la
vida perdida.
Los
demás estarán en un lugar cálido,
entre
las llamas, entre millones de locos,
asesinos
traidores. La desgracia y tu imagen
es lo
único que me queda de ti.
Puse un
nudo en medio de mis oídos, para no
escuchar
insultos, para no aturdir disparos.
Y
regamos los sueños creyendo ser libres,
sin
saber lo que al final se robaría la vida.
Por si
acaso nos reclaman yo no fui.
Por si
acaso nos dicen cosas yo no fui.
Intimados
los reflejos y yo a ellos no los creé.
A
través de la distancia el enterrador.
Nunca
nadie muere todos vuelven a casa,
nunca
nadie muere todos vuelven a casa. Amen. (Amen)
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