Hoy a
través de la dureza de mi ser,
con el
dolor de toda mi vida te diré:
Yo no
torturo fatigas, no con intención,
pero si
te ha dolido mi ilusión,
te digo
que no lo vuelvo a hacer.
Hay
cosas que aunque sean sinceras nunca se deben de decir
porque
una herida traicionera no es tan fácil de cerrar.
¿Podré
hacerlo? Degollar a la multitud con una sola palabra
y que
sepan lo que hay dentro de mí.
No
lloraré con lágrimas, en silencio lloraré,
las
lágrimas caerán por dentro, veneno será mi ser,
pues a
ti te duelen mis sueños y a mi me duele tu dolor.
Tantas
veces he pasado por este camino
y nunca
había visto la piedra con que tropecé,
ahora
sabré de su martirio y una espina
en el
espíritu por siempre tendré.
La
espina es tu rostro marchito,
la
espina es tu triste mirada,
la
espina es tu piel lastimada,
la
espina es tu silencio asesino.
“Hay
cosas que…”
Si aún
te invade ese sentimiento dulce hacia mí…
Arráncame
esta espina que me ahoga el corazón.
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