¿Qué
siempre estuviste en medio de la hoguera?
¿Qué
siempre fuiste un siglo cercenado?
E invidente
y cabizbajo te vas ocultando bajo el suelo,
que
suda en tu miedo y se esfuma en un sueño.
Caminaste
en un hilo, el hilo se rompió,
arrojándote
al abismo de la desesperación. 2
¿Qué
fuiste el principio de una cadena sin fin?
¿Qué
fuiste los huesos que yo ya olvidé?
Sudando
el suelo, llorando al revés.
Tiembla
la mano después de olvidar.
Volaste
en el túnel que flota en tu memoria,
te
escupió de su boca devolviéndote aquí. 2
¿Qué
reíste temiendo ya no ser nada?
¿Qué
descubriste el secreto que guarda la vida?
Ocultándote
bajo el suelo que suda y que sangra.
El
cielo ya no acuerda tu triste mirada,
que
calla y que pide que todo termine.
Sigue
sudando el suelo en mi memoria iracunda.
Sigue
sangrando el cielo en mi conciencia aturdida.
Sigue
sudando el suelo…
Sigue
sangrando el cielo…
Sigue
sudando el suelo…
¿Qué me
recordará que aún estás escribiendo
memorias
en la más vieja ciudad?
¿Qué me
recordará donde estás si no fue
permitida
una señal?
“Caminaste…”
“Sigue
sudando…”
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