Y tus manos se elevaron callando más los
silencios,
y tus ojos se apagaron oscureciendo más las
noches,
y tus labios se abrieron ahogando en ruido al
grito,
y tus venenos se hundieron marginando al fin
un castigo.
“Anarquía con orden y orden sin paz,
que este sea el grito de la humanidad:
aniquílanos y júzganos según te convenga,
bríndanos tu paz y cuando te demos la espalda
clava en nuestras vidas la daga del mal.
Anarquía con orden y orden sin paz.”
Tanta vida se me escurre entre las manos.
Tan distantes las mañanas, reverentes de
maldad.
Yo me desperté sin sueños, tú soñando con
felicidad.
Deseos ingratos, miedos que lloran. “”
¿Reiremos? Juntos y altivos de ti reiremos
al ver que te inclinas frente a un dragón.
Tu derrota no fue nuestra victoria,
tu derrota fue indignación, maldición.
Porque ya no habrá más el poder que tuvimos,
manejar nuestros vuelos y nuestros destinos;
Ya no habrá depravación;
Ya no habrá luto continuo;
Ya no habrá anarquía con tinte divino;
Ya no habrá destrucción;
Ya no habrá más martirio. “”
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