Una
gota de sed que consume a los pueblos,
que cae
lentamente entre agrios lamentos,
y deja
en desierto a un ojo entre sueños,
que ya
se ha secado por tanto lamento.
“Huye
mi ave herida, huye como alma caída,
y
déjame en la soledad que siempre me acompaño.
Huye mi
gota de sed, huye como huí yo,
y
cuídame allá en lo alto como te cuidé yo.”
Tú
vacía sin sed ni llanto, escondida bajo la sed de un
encanto,
escudando tu alma en unas alas sin piel.
En la
sed de una gota se consumió tu canto.
“”
Siempre
una vida entre luz y llanto,
corriendo
de la oscuridad al oscuro manto.
Y se
enluta la luna y se enluta el canto,
se
enluta el sol y su oscuro lado. “”
Una
gota de sed… una ala vacía…
Una
tumba perdida…
Huye mi
alma, huye herida,
huye mi
ave, huye al alma mía.
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