Llegué
con la vida vacía y el corazón dolido,
pensaba
que bien sería tener en la vida todo el placer,
y me
fui con la vida más vacía y el corazón más dolido
porque
el placer me dio sólo más dolor.
Yo no
necesito de ti no lo que tú piensas,
no
necesito marcar con mi lengua tu esencia,
ni
necesito enredar con tu cáliz mi falsa inocencia,
y en
las noches bordadas de estrellas no necesito esa
rara
promesa broma sublime que nos diera la guerra
y que
nos hiciera el instinto y el tiempo estratega
enseñanza
divina de cómo crear.
No
necesito de ti más que tu sola presencia,
no
necesito de ti más que una palabra que lime asperezas.
Sólo
necesito de ti tu amor y tu cálida esencia,
sin
tener que llegar a las húmedas caricias de la deserción.
Aunque
incites a tus labios a morder
y
descuides de tu mano la pasión y tu cuerpo
grite
con ardor y yo me derrita en mi interior
obedeceremos
la voz que nos calló
y
juntos crearemos frustración.
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