lunes, 15 de abril de 2013
BÚSCAME
Búscame
al final de los sueños,
te
esperaré con el silencio en las manos
y el
dolor más allá de la mirada.
Búscame
entre las sombras del dolor,
te
esperaré con la mente desierta
y la
soledad huyendo veloz.
Se
apagó mi soledad con el ardor de tu voz
y cayó
como un guerrero mi dolor.
Mis
heridas se han cerrado con el beso de tu paz
y estoy
dispuesto nuevamente a naufragar.
El frío
cristal de tus labios crea mundos mojados en piel.
Tócame
el alma desnuda, tocaré tu seno con fragancia de flor.
Mírame a
través de la nada, bésame sin el sabor a dolor.
Eleva
con tu espada mi alma, mujer serena, calma mi sed.
Jamás
te he de ver como me gustabas,
a media
luz en un marco de oscuridad.
Profundo
como la nostalgia, escurridizo como la espina del corazón.
Antes de
ti fueron miles, después de ti la soledad.
Búscame
en la oscuridad del alma,
te
esperaré con la tristeza en los labios
y el
odio muriendo en la nada.
Búscame
en el principio de la ilusión,
te
esperaré con la paz que despierta
y con
el miedo escondiendo su voz.
Básame
pues con el alma…
Acaríciame
con el corazón…
Ámame
con la raíz de tu mente…
Abrázame,
sin una razón…

PESADILLAS QUE GRITAN
Una
mañana de oscura muerte
le
propuse al señor un instante de paz,
no me
escuchó o se negó a contestarme,
y me
quedé mirando a la muerte y su negra faz.
“Dime
por favor sin mentiras en donde puedo sepultar a mi alma.
Muéstrame
sin hipocresía en donde clavé a mi fe.
Enséñame
el camino verdadero para alcanzar a mi espíritu.
Reacuérdame
donde he dejado mi destrozado corazón.
¿Cómo
envenenar la tristeza de tus ojos?
Princesa
de la eterna oscuridad.
Si tu
sepulcro es la cruz de mi conciencia
y tu
olvido es el silencio de mi soledad.
¿Cómo
borrar tu opaca luz de la inmensidad?
Si
vives en lo profundo de mi alma
y es el
único lugar donde vivirás.
Pesadillas
que gritan dolidas a la belleza olvidada.
Pesadillas
que lloran por la paz que se fue.”
Una
noche de agrio dolor
le
propuse al señor un poco de amor,
me dijo
que no con su largo silencio,
y me
quedé hundido en un amor que nunca existió.
“”
Dame un
ramo de rosas para la cruz de mi alma.
Escribe
un epitafio sincero para el sepulcro de mi fe.
Llora
viento funesto ante el ataúd de mi corazón.
Grítale
al mundo mi pesadilla, grítale, por un poco de amor.
La
oscuridad de la noche se pintó con el rojo de tu sangre.
Se
cortó el aire de mis venas con el frío aliento de la muerte.
Entre
la oscuridad de la muerte y el dolor del adiós.
Entre
la luz de tu sangre y la traición de lo amado.
Me
dejaron en un lugar prohibido,
entre
el dolor y el fastidio,
recordando
a cada instante un cielo sin sol. “”
En una
mañana de oscura muerte
después
de una noche de agrio dolor,
le
propuse al señor un poco de amor
y un
instante de paz.
Han
pasado los años y el silencio ha ganado
y aquí
sigo al pie de tu cruz
rogándole
al cielo, con pesadillas que gritan por un instante de paz.

TEN PIEDAD
Lleno el vacío con un vacío más grande
mientras se muere mi alma y se enluta mi
sangre.
Estoy conservando recuerdos nublados
en un cielo seco de adiós.
Si te pudiera mirar una vez más, sólo una vez
más.
Desenredaría de mi alma lo malo,
llenaría de luz a mi oscuridad,
acompañaría a mi soledad.
No me obligues, ten piedad.
“Siempre quise ser una estrella apagada,
un sol que no alumbra, una antorcha mojada.
Siempre deseé ser una luciérnaga oscura,
un ángel caído, del día la sombra.”
Pero no falto aquel que a gritos de voz
dijera:
Es luz esa tiniebla más allá de su disfraz,
es un astro la tierra muerta e irradia
soledad.
Curo mis heridas con heridas más hondas,
mientras huye mi espíritu entre corazones
partidos.
Voy recogiendo los pétalos de tu sangre
en un camino empapado en dolor.
Si te pudiera mirar a los ojos sólo una vez
más.
Olvidaría la violencia de mi vida,
llenaría de amor la traición,
reuniría mi alma y mi corazón.
No me obligues, ten piedad. “”
Pero no falto aquel que a fuego escribiera:
Es día esa noche a la vuelta de su oscuridad,
es color blanco esa negrura e imagina
claridad.
Una lágrima tibia en la suavidad de tu piel
se mezcla con el dulce sabor de la sangre.
Hoy mis brazos no pelean, se han cansado de
luchar.
Hoy mis alas ya no vuelan, se han cansado de
sangrar.
No me obligues a morir por ti,
no me obligues, ten piedad.

A LA CRUZ DE ESTE SUEÑO
A la cruz de este sueño, a su miedo, a su
infierno,
le dedico esta penumbra, el corazón con su
veneno.
A la luz de este tiempo, a su odio, a su
fuego,
le dedico esta venganza, el alma sin su
dueño.
Si pudiéramos callar lo incallable,
si pudiéramos reír del dolor,
mas no podemos, por eso me voy.
Te abandonaré en tu soledad,
nunca volveré, no en esta tempestad.
Y tus ojos, ese abismo tan profundo,
y tu abismo, ese calor tan infinito.
Y callar y olvidar y matar y llorar,
y cerrar los ojos e irse, nunca mirar atrás,
como un día, como un jamás.
Si pudiéramos olvidar lo inolvidable,
si pudiéramos vivir sin amor,
mas no podemos, por eso me voy.
Te abandonaré en tu oscuridad,
jamás volveré, no con esta tempestad.
A la cruz de este sueño y a la luz de su tiempo,
a su miedo, a su fuego, a su infierno, a su
odio,
le dedico esta venganza, el espíritu que
vaga,
le dedico la verdad, el cielo negro y su
cruda tempestad.

LA MEJOR DE LAS GUERRAS
Jugaré a ser la paz, a ser intacto,
sumiso, amistado con la risa.
Jugaré a ser la vida, a ser perfecto, leal,
obediente, discreto, enemigo de mis guerras.
Y lentamente me volveré tu insomnio.
Golpe a golpe te sangraré tu escombro
y reventaré mis puños en tu nada
hasta que muera esta canción,
a ver si dejo mi odio con una oración.
¡Ay tormentos de mi alma!
Renacen cada noche disfrazados de sueños,
pero que más da, para que soñar
si sólo has de despertar para entender
que en soñar se te fue la vida.
Si rodaran las lágrimas de tu alma y de mi
corazón.
Si volviera el pasado al presente tal vez nos
cantaría esta canción:
¿Por qué me has herido? Mi sangre.
¿Por qué me apartaste de ti?
¿Por qué me arrojaste al olvido?
¿Por qué sin un nombre decidiste por mí?
Si yo pude ser la luz de tu mundo,
yo pude ser ese aire de vida,
yo te pude haber rescatado del lodo,
tal vez ofrecerte un mar de alegría.
Pero ya que te deshice desde tu raíz,
ahora jugaré a seguir así.
Aunque ya no tiemble la mano en tu ausencia,
aunque ya no me robe el sueño de tu memoria.
Yo no sé si algún día, cuando tú quieras,
volveré a ser, volveré a ser lo que fui.

FLOR VENENOSA
Si entre las sombras escuchas mi voz
diciendo:
Cuando los labios se unan y ya no quiten la
sed
y las miradas se crucen y ya no enciendan el
fuego.
Escucha, obedece y calla. Es tu corazón
envuelto en mi soledad.
Será el momento de guardar silencio y decir
adiós.
Flor, endulza el veneno que me matará de
dolor.
Sepulta con un beso a mi último sueño.
Veneno es el adiós, mentira es el amor.
He conocido un camino más antiguo que el
andar que dijo:
Cuando las manos se toquen y ya no curen el
dolor
y el alejarse de un abrazo ya no cause miedo.
Escucha, obedece y calla. Es mi corazón
clavado en tu desamor.
Será el momento de verte partir y darte la
espalda.
Flor, endulza el veneno que me acabará de
matar.
Esclaviza con una caricia mi última
esperanza.
Veneno es tu flor, mentira tu amor.
Soñaré sueños sin sueño. Sangraré la sangre
de mi sangre.
Que me escondan la luz detrás de la penumbra
y la paz detrás de la peor de mis tragedias.
Entonces guardaré silencio y estaré listo
para decir adiós.
Odiaré al odio de mis odios. Olvidaré al
olvido que olvidé.
Que arrojen mi amor a los escombros de mi
alma
y mi vida a los sepulcros de mis días.
Entonces te podré olvidar y por fin diré
adiós.
Flor venenosa te amé como a nadie,
mal me pagaste, el alma me arde,
mas no tengas miedo no te haré daño.
Ha llegado el momento de decir adiós.
Sólo te pido un favor, no le digas a nadie
que entre las sombras te hablé.

QUIERO LA MUERTE VIVA
Entre las tumbas que creí olvidadas
apareció una sombra guiada por la voz que no
escuchaba
entre sus manos traía unos huesos y su rostro
se mutaba,
sus ojos profundos como el infinito miraban
todo
y al mismo tiempo no miraban nada.
Con su voz, como voz de caverna antigua me
dijo:
No he muerto, sigo vivo, porque viví como se
debe,
no como los que estando muertos viven.
La sombra se fue a su mundo sonriendo
ampliamente.
Sombras en la pared, rozándose no como ayer.
Almas que en pecado la muerte sorprendió,
se retorcían entre las cruces gimiendo de
dolor,
entre sus gritos se escuchó un murmullo que
decía:
Nunca estuve vivo y hoy estoy muy muerto,
cuando tenía un cuerpo mi alma estaba muerta,
hoy soy un alma tan muerta como el cuerpo.
Las sombras tristes se fueron al subsuelo
con el alma en polvo y sangre negra en la
mirada.
Le temo a la muerte muerta que se convierte
en ceniza.
Le temo a la muerte muerta que se convierte
en olvido.
No quiero la muerte muerta de los más.
Quiero la muerte viva de los menos.
Quiero la muerte viva de los que ríen,
de los que viven aún muertos,
porque no han muerto en la muerte,
porque no han muerto al olvido,
porque sencillamente no han muerto,
porque simplemente siguen vivos.

A QUIÉN POR TU LOCURA HA MUERTO
Huele la niebla hoy que se han roto mis alas
y un ángel negro llora el milagro que no
vendrá.
Locura me invade, recuerdos que arden,
besos mojados en terrible soledad.
“En el abandono imaginé
a quién por tu locura ha muerto.
Detrás del cristal observé
a quién por tu locura ha muerto.
Esclava de la oscuridad
si pudieras volar a los brazos
de quién por tu locura ha muerto.”
La llave del alma se esconde en la noche,
rompiendo sueños, ¿Qué más da?
Si entre la vida y la muerte hubiera
salvación
afuera del tiempo florecería mi negro
corazón. “”
A la sombra de los ángeles
lloraba un ave y un dragón,
como piedras en las manos del tiempo
buscando, sin hallar a la luz. “”
Venganza magra es la locura
que se transforma en dolor indescriptible.
Tan falto el amor que los demonios lo lloran.
Aquí te espero, milagro, detrás de las
espinas. “”
Escápate reflejo sin rumbo y sin razón,
llévate contigo a mi agrio corazón,
entrégalo en las manos frías
de quién por tu locura murió.

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