Jugaré a ser la paz, a ser intacto,
sumiso, amistado con la risa.
Jugaré a ser la vida, a ser perfecto, leal,
obediente, discreto, enemigo de mis guerras.
Y lentamente me volveré tu insomnio.
Golpe a golpe te sangraré tu escombro
y reventaré mis puños en tu nada
hasta que muera esta canción,
a ver si dejo mi odio con una oración.
¡Ay tormentos de mi alma!
Renacen cada noche disfrazados de sueños,
pero que más da, para que soñar
si sólo has de despertar para entender
que en soñar se te fue la vida.
Si rodaran las lágrimas de tu alma y de mi
corazón.
Si volviera el pasado al presente tal vez nos
cantaría esta canción:
¿Por qué me has herido? Mi sangre.
¿Por qué me apartaste de ti?
¿Por qué me arrojaste al olvido?
¿Por qué sin un nombre decidiste por mí?
Si yo pude ser la luz de tu mundo,
yo pude ser ese aire de vida,
yo te pude haber rescatado del lodo,
tal vez ofrecerte un mar de alegría.
Pero ya que te deshice desde tu raíz,
ahora jugaré a seguir así.
Aunque ya no tiemble la mano en tu ausencia,
aunque ya no me robe el sueño de tu memoria.
Yo no sé si algún día, cuando tú quieras,
volveré a ser, volveré a ser lo que fui.

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