Traigo la vida en un puño irreal,
martirios de vida, herida mortal.
Y cesan los vientos que se han cansado de
soplar.
Y duelen, y callan, y mueren,
la gente que llora mendrugos de agua y de
pan.
“Aprendía llorar a escondidas,
a tener miedo de mi propia sombra,
a olvidar lo ya olvidado.
Aprendí a callarme el miedo,
a pensar que soy eterno,
a entender que no es cierto,
la sombra me enseño.”
Mendrugos de pan, de vida y de amor,
mendrugos que caen del cielo al corazón.
Extraño los días en que no te miraba,
en que podía invadir las entrañas sin miedo
en el alma,
sin mendrugos, sin corazón. “”
La sombra… es el beso, la caricia, el deseo
negado,
es quemarse estando muerto, apartarte la
mirada,
es la dama de mis sueños esa que no me niega
nada,
es el coraje, el odio, el golpe reprimido,
es la piedra que late, el camino recorrido.
Ayer fui uno contigo, tu placer, tu destino,
hoy soy tu enemigo, la sombra de lo que nunca
ha existido. “”
Aprendí a decir mentiras,
a amar y ser amado,
otra mentira.
La sombra me enseñó.

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