Búscame
al final de los sueños,
te
esperaré con el silencio en las manos
y el
dolor más allá de la mirada.
Búscame
entre las sombras del dolor,
te
esperaré con la mente desierta
y la
soledad huyendo veloz.
Se
apagó mi soledad con el ardor de tu voz
y cayó
como un guerrero mi dolor.
Mis
heridas se han cerrado con el beso de tu paz
y estoy
dispuesto nuevamente a naufragar.
El frío
cristal de tus labios crea mundos mojados en piel.
Tócame
el alma desnuda, tocaré tu seno con fragancia de flor.
Mírame a
través de la nada, bésame sin el sabor a dolor.
Eleva
con tu espada mi alma, mujer serena, calma mi sed.
Jamás
te he de ver como me gustabas,
a media
luz en un marco de oscuridad.
Profundo
como la nostalgia, escurridizo como la espina del corazón.
Antes de
ti fueron miles, después de ti la soledad.
Búscame
en la oscuridad del alma,
te
esperaré con la tristeza en los labios
y el
odio muriendo en la nada.
Búscame
en el principio de la ilusión,
te
esperaré con la paz que despierta
y con
el miedo escondiendo su voz.
Básame
pues con el alma…
Acaríciame
con el corazón…
Ámame
con la raíz de tu mente…
Abrázame,
sin una razón…

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