La noche y su inmensa niebla me atraparon a mitad del camino. El punto
de partida estaba lejos, el punto de llegada aún más. La densidad de la niebla
y la oscuridad de la noche no me permitían ver nada, así que decidí esperar
sobre una roca la salida del sol y la disipación de la niebla para continuar mi camino.
Mientras dormitaba un poco sobre la
piedra vi entre la niebla a una monstruosa sombra, como espectro nocturno. Su
voz como mil tormentas y mil cascadas cayendo en un vaso de aluminio, decía:
-Esta es la vida; un suspiro de
Dios; un grano de arena entre dos eternidades; el amanecer y el crepúsculo del
valle de los sueños. Mira viajante al espectro de la vida, sombra de la muerte.
Mira y entiende.
La sombra de la vida se perdió entre
la oscuridad y la niebla de la noche. Yo me quedé temblando de miedo. Al ver la
sombra de la vida, temí por mi muerte.
Un instante después apareció entre
la niebla otra macabra sombra, más monstruosa que la anterior. Su voz poderosa
como punzante dolor hacía temblar la tierra y moverse en círculo a la niebla.
Esa terrible voz decía:
-Esta es la muerte; una lágrima de
Dios; una semilla germinando a una nueva eternidad; el sol que en la noche
alumbra el valle de la realidad. Mira viajante al espectro de la muerte, sombra
de la vida. Mira y entiende.
La sombra de la muerte se esfumó
entre la oscuridad de la noche y la niebla. Yo me quedé petrificado. Al ver la
sombra de la muerte, temí por mi vida.
Temblando
de miedo me acurruqué entre la piedra y la tierra, le pedía al cielo con voz
callada que la mañana llegara. Temía que otras sombras aparecieran. Temía por
mi vida y temía por mi muerte.
Por fin la mañana llegó y disipó a
la oscuridad y a la niebla. Al levantarme de la piedra noté que a la izquierda
del camino estaba un hospital de maternidad donde a cada instante nacían niños
y a la derecha del camino estaba un cementerio callado y solitario. Entonces
entendí, había pasado una noche entre la vida y la muerte, pero nunca he podido
entender cual era la sombra de la vida y cual de la muerte.
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