jueves, 26 de enero de 2012

04.ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE




La noche y su inmensa niebla me atraparon a mitad del camino. El punto de partida estaba lejos, el punto de llegada aún más. La densidad de la niebla y la oscuridad de la noche no me permitían ver nada, así que decidí esperar sobre una roca la salida del sol y la disipación de  la niebla para continuar mi camino.
            Mientras dormitaba un poco sobre la piedra vi entre la niebla a una monstruosa sombra, como espectro nocturno. Su voz como mil tormentas y mil cascadas cayendo en un vaso de aluminio, decía:
            -Esta es la vida; un suspiro de Dios; un grano de arena entre dos eternidades; el amanecer y el crepúsculo del valle de los sueños. Mira viajante al espectro de la vida, sombra de la muerte. Mira y entiende.
            La sombra de la vida se perdió entre la oscuridad y la niebla de la noche. Yo me quedé temblando de miedo. Al ver la sombra de la vida, temí por mi muerte.
            Un instante después apareció entre la niebla otra macabra sombra, más monstruosa que la anterior. Su voz poderosa como punzante dolor hacía temblar la tierra y moverse en círculo a la niebla. Esa terrible voz decía:
            -Esta es la muerte; una lágrima de Dios; una semilla germinando a una nueva eternidad; el sol que en la noche alumbra el valle de la realidad. Mira viajante al espectro de la muerte, sombra de la vida. Mira y entiende.
            La sombra de la muerte se esfumó entre la oscuridad de la noche y la niebla. Yo me quedé petrificado. Al ver la sombra de la muerte, temí por mi vida.
Temblando de miedo me acurruqué entre la piedra y la tierra, le pedía al cielo con voz callada que la mañana llegara. Temía que otras sombras aparecieran. Temía por mi vida y temía por mi muerte.
            Por fin la mañana llegó y disipó a la oscuridad y a la niebla. Al levantarme de la piedra noté que a la izquierda del camino estaba un hospital de maternidad donde a cada instante nacían niños y a la derecha del camino estaba un cementerio callado y solitario. Entonces entendí, había pasado una noche entre la vida y la muerte, pero nunca he podido entender cual era la sombra de la vida y cual de la muerte.

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