Cuando
el mundo empezaba a crecer, encerrados en un atardecer,
conocimos
cosas que no debimos conocer,
besos
muertos y las caricias que nos habrían de enloquecer.
“Los
labios callaron por estar sellados,
las
manos dormían la piel del contrario,
nuestros
ojos miraron en los ojos dolidos
lo que
habría de ser nuestro futuro:
decadencia
y orgía, maldad y locura,
odio y
ternura, hasta convertirnos en santos.”
Tu piel
nueva y creciente envejeció en mis dientes,
escudriñó
tu caricia la flor de mi vientre,
y nos
dimos cuenta cuando ya era demasiado tarde,
el peor
pecado nos vomitó sin honor. “”
Un día
pasado se unió en condena,
embriagamos
los dichos con alcohol de protesta,
fumándonos
cáncer en piel de avena,
encubriendo
el pecado con aroma de vena. “”
Tú
escogiste caminos siniestros, llenos de aplomo,
popularidad
y danzón, yo escogí caminos funestos,
llenos
de odio, soledad y razón.
Y se
unieron en día que volamos al cielo,
caímos
en ruinas, me levanté con dolor,
tú no
elevaste nunca más tu mirada,
nuestro
futuro no habrá de existir. “”
Comiénzalo
todo y termínalo pronto,
desgarra
las pieles, hasta convertirnos en santos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario