jueves, 26 de enero de 2012

12. UN LOCO



Somos estrellas fugaces surcando el infinito universo en busca de un sueño, de un sueño que nos dé lo que siempre hemos soñado, la paz y la felicidad que nuestras almas lloran con nostalgia, la tranquilidad y el amor que anhelan en silencio nuestros corazones. Un sueño en donde nuestras alas de cristal no se rompan más y en donde el llanto nunca más aparezca en nuestros ojos.  Miles de  estrellas se pasan  su pequeña eternidad en busca de su sueño sin poder encontrar nada, otras estrellas, por lo contrario ya hemos encontrado el sueño adorado.    
Un hombre caminaba con pasos lentos e inseguros entre las tumbas  de un cementerio,  la tenue luz de la luna apenas permitía ver el suelo que pisaba y las raíces que no se habían cortado en muchos años hacían que el hombre se tropezara constantemente. El hombre buscaba  en  vano  una  tumba fría  en  especial  y  ya  cuando  el  alba despuntaba, desvanecido por el cansancio, el hombre cayó de rodillas  frente a  la tumba  que  buscaba,  con  los  ojos secos, perdidos y vacíos leyó el nombre que se apropiaba de aquel sepulcro y también leyó el epitafio, con el dolor de todo el mundo sobre sus ojos el hombre levantó sus manos hacia el cielo y lloró amargamente durante muchas horas, hasta que el llanto se secó y el cansancio lo derrotó por completo y se quedó dormido sobre aquella tumba, y aquel hombre sumido en su tristeza tuvo un sueño maravilloso y cuando despertó salió corriendo del cementerio como si hubiera enloquecido y decía cosas que nadie entendía.    
            Hasta que un alma tenga dos destinos, hasta que dos almas tengan un destino. Hasta que mi oscuridad sea inundada por la luz  de  un  sol.   La  tormenta  se  acerca  a  mi  fuego,  descalza, centellante y fría, mojada y negra. Mas no volverá la cordura a mi mente hasta que vuelva el amor a mi corazón.
            La gente murmuraba diciendo:
            -Mira, ahí va el pobre loco gritando incoherencias.
            Y lo vieron pasar por muchos lugares, lo vieron en las cálidas aguas del encanto matinal, en la roca de la pesadilla que se acerca al cielo, en el centro de una madre que con el tiempo se secó y en las ancianas calles que lloran lágrimas de cristal.     
            También lo vieron en el centro de la agonía, en el mañana que habita en el hoy y que se desvanece como un sueño,  en  el  hogar  más  alto  del  mundo  que  sigue  sin dueño y en los verdes campos de la ironía. En todos estos lugares lo vieron y en algunos otros que ya no recuerdo y en todas partes lo juzgaron loco porque nadie lo entendía.      
            Y un día aquel hombre se cansó de vagar en busca de lo que nadie entendía y regresó derrotado a su tierra natal, esa tierra abandonada por el hambre, seca de llanto y muda en su más escondida entraña.     
Cansado de buscar y cansado de ser un loco se dijo a si mismo que ya no sería un loco y que ya no buscaría más y cuando hizo eso encontró lo que tanto había buscado, su alma tuvo dos destinos, dos almas tuvieron un destino. Su oscuridad se inundó de luz. La tormenta cesó y la cordura volvió a su mente porque el amor volvió a su corazón.     
            Así fue como una estrella fugaz encontró su sueño y espero con toda sinceridad que tú puedas encontrar pronto tu sueño antes que se acabe tu pequeña eternidad”.    

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