“Somos estrellas fugaces surcando el infinito universo en busca de un
sueño, de un sueño que nos dé lo que siempre hemos soñado, la paz y la
felicidad que nuestras almas lloran con nostalgia, la tranquilidad y el amor
que anhelan en silencio nuestros corazones. Un sueño en donde nuestras alas de
cristal no se rompan más y en donde el llanto nunca más aparezca en nuestros
ojos. Miles de estrellas se pasan su pequeña eternidad en busca de su sueño sin
poder encontrar nada, otras estrellas, por lo contrario ya hemos encontrado el
sueño adorado.
Un
hombre caminaba con pasos lentos e inseguros entre las tumbas de un cementerio, la tenue luz de la luna apenas permitía ver
el suelo que pisaba y las raíces que no se habían cortado en muchos años hacían
que el hombre se tropezara constantemente. El hombre buscaba en
vano una tumba fría
en especial y
ya cuando el
alba despuntaba, desvanecido por el cansancio, el hombre cayó de
rodillas frente a la tumba
que buscaba, con
los ojos secos, perdidos y vacíos
leyó el nombre que se apropiaba de aquel sepulcro y también leyó el epitafio,
con el dolor de todo el mundo sobre sus ojos el hombre levantó sus manos hacia
el cielo y lloró amargamente durante muchas horas, hasta que el llanto se secó
y el cansancio lo derrotó por completo y se quedó dormido sobre aquella tumba,
y aquel hombre sumido en su tristeza tuvo un sueño maravilloso y cuando
despertó salió corriendo del cementerio como si hubiera enloquecido y decía
cosas que nadie entendía.
Hasta
que un alma tenga dos destinos, hasta que dos almas tengan un destino. Hasta
que mi oscuridad sea inundada por la luz
de un sol.
La tormenta se
acerca a mi
fuego, descalza, centellante y
fría, mojada y negra. Mas no volverá la cordura a mi mente hasta que vuelva el
amor a mi corazón.
La
gente murmuraba diciendo:
-Mira,
ahí va el pobre loco gritando incoherencias.
Y
lo vieron pasar por muchos lugares, lo vieron en las cálidas aguas del encanto
matinal, en la roca de la pesadilla que se acerca al cielo, en el centro de una
madre que con el tiempo se secó y en las ancianas calles que lloran lágrimas de
cristal.
También
lo vieron en el centro de la agonía, en el mañana que habita en el hoy y que se
desvanece como un sueño, en el
hogar más alto
del mundo que
sigue sin dueño y en los verdes
campos de la ironía. En todos estos lugares lo vieron y en algunos otros que ya
no recuerdo y en todas partes lo juzgaron loco porque nadie lo entendía.
Y
un día aquel hombre se cansó de vagar en busca de lo que nadie entendía y
regresó derrotado a su tierra natal, esa tierra abandonada por el hambre, seca
de llanto y muda en su más escondida entraña.
Cansado
de buscar y cansado de ser un loco se dijo a si mismo que ya no sería un loco y
que ya no buscaría más y cuando hizo eso encontró lo que tanto había buscado,
su alma tuvo dos destinos, dos almas tuvieron un destino. Su oscuridad se
inundó de luz. La tormenta cesó y la cordura volvió a su mente porque el amor
volvió a su corazón.
Así
fue como una estrella fugaz encontró su sueño y espero con toda sinceridad que
tú puedas encontrar pronto tu sueño antes que se acabe tu pequeña
eternidad”.
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