martes, 24 de enero de 2012

14. AQUÍ TERMINA EL PRINCIPIO Y COMIENZA EL FINAL




Al inicio de la vida de los hombres se les entrega una hoja en blanco que cada uno debe llenar con su propia mano. Somos libres de escribir en ella lo que queramos y con lo que queramos. Algunos han escrito con lágrimas,  con sangre, con espinas, con lodo o con cenizas, algunos otros sólo han escrito el primer renglón de la hoja, o tal vez hasta el segundo y el fin. Pero algunos otros que son menos, han escrito en sus hojas con sonrisas, con placeres, con pétalos de rosas y han bordado su nombre con letras de oro.    
            Las historias escritas en las hojas de papel son muy variadas, las hay de odio, de guerra, de maldad, de depravación, de muerte y de otras tantas cosas malas y negativas que no vale la pena mencionar.  Estas hojas están manchadas de oxido,  casi se han convertido en polvo, están arrugadas, algunas quemadas y están olvidadas en algún rincón de un cajón, de un panteón o de un corazón.    
Mas sin embargo, hay otro tipo de historias: de amor, de paz, de ayudar a los demás, de benignidad, de seguir  sinceramente  a  Dios  y  de  otras  cosas  buenas  y positivas que valdría la pena mencionar si no tuviera tanta prisa. Estas hojas no están olvidadas, no, al contrario, están colocadas en un marco de oro y diamantes, protegidas en el lugar más seguro del universo: el corazón de Dios.
            Todo se vuelve blanco y negro, el aliento poco a poco te falta, tu boca dice adiós, sabes que pronto tienes que escribir el final en tu hoja casi llena, pero... ¿qué poner como frase final? Puedes poner: ésta fue mi vida, no volveré jamás, o puedes poner: hoy comenzaré a vivir en la eternidad.    
            No sé cuantos renglones vaya a escribir en mi hoja, pero si estoy seguro de algo, esa hoja que todos debemos de escribir no lo es todo, sólo es el centro entre dos eternidades. La primera eternidad no la conocimos, sólo podemos conocer sus ecos y fantasmas a través de la historia y la imaginación, la segunda eternidad tampoco la conocemos, pero podremos conocerla dependiendo de lo que escribamos en la hoja que es nuestra vida. Yo, en lo personal quiero escribir una hoja llena de amor, de paz, de felicidad, de belleza y quiero bordar mi nombre con letras de oro y en vez de fin poner: 
            “Hoy comienza mi eternidad.”    
            No importa lo que hubo al principio, no importa lo que habrá al final. Lo realmente importante es lo que hagas entre las dos eternidades.     

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