jueves, 26 de enero de 2012

03.OASIS



Las voces, como ecos de un tiempo pasado revoloteaban en el viento hasta tocar mis oídos. Todo el mundo parecía una noche de desierto, no había luz, no había viento fresco. La esperanza se apagaba como una llama ante la lluvia, todo parecía ir mal, todo parecía opaco.  
El tictac del reloj rompe al silencio en mil sonidos. Mis pies cansados de deambular se resbalan suavemente contra el frío del piso. Y de pronto, un momento, el momento exacto entre dos vidas y dos tiempos me colocan en el umbral de un mundo nuevo, desde aquí puedo ver al desierto y al otro lado, el más bello oasis que ha existido. 
Corro veloz hacia el oasis y bebo la dulce agua clara de sus ríos. Todo es de color, como el más hermoso día, todo es vida y el viento fresco me acaricia. Juego y rió, canto y bailo, brinco de alegría, creyendo que es un sueño o un espejismo y a todos los que veo son fantasmas de mi pasado.    
Me he cansado un poco así que vuelvo a mi desierto para descansar. Al día siguiente vuelvo a cruzar el umbral y mi corazón encuentra a quien tanto ama y tanto me ama. Me mira fijamente y se abraza a mi cuerpo como si los siglos nos hubieran estrangulado, y me dice:
-Aquí, igual que en tu desierto todo cambia, nada estará para siempre, nadie es eterno, lo único que es eterno son los recuerdos que están en el oasis de tu corazón.
Yo me niego a creer esas palabras, todo parece tan perfecto que nada puede cambiar. Mas sin embargo, tengo que volver de nuevo a mi desierto.  
Así, estuve entrando y saliendo del oasis durante mucho tiempo,   pero  un  día,   el  umbral   ya  no   estaba  ahí  y  quedé encerrado  en  mi desierto  para  siempre. 
Aquí todo  ha seguido cambiando, pero lo único que no ha cambiado y que por siempre estará ahí, es el oasis que tienes en el corazón, que sigue en silencio, esperándote…

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