martes, 24 de enero de 2012

17. LIBERTAD



En ese mismo instante tropecé y caí al suelo, me levanté presuroso y enfurecido tratando de patear la piedra con que tropecé, pero cuando intenté patear la piedra que me había hecho caer, noté que no era una piedra, era un libro viejo, lo levanté y lo hojeé, el libro se abrió en una parte y decía así:    
Soy un hombre libre, porque he podido plasmar mi vida, mis milagros, mis experiencias, mis tristezas, mis ilusiones, mis más extraños sueños, mis anécdotas, las historias tristes que he oído, lo que mis ojos han visto, mis días de soledad, mis noches de miedo, lo que me gustaría hacer, cada una de mis batallas, el amor a Dios, el amor inexistente, el gran amor a ti, todo en una hoja en blanco. Por eso es que soy un hombre libre y encontré la libertad en el lugar más extraño en que se puede encontrar ese atributo divino, en el vacío entre la pluma y la hoja, en el punto exacto donde la tinta descansa por la eternidad.    
            Si pudiera volar como un ave, surcando los claros cielos de mi mundo y ver a la distancia la sutil belleza de un ocaso,  mientras las nubes viajan  lentas observando los montes reverentes que alzan sus brazos hacia el cielo y esos árboles gigantes dormidos que dejan de ser cobija de los que moran debajo del sol y se convierten en una sombra más de la oscura noche.
            Si pudiera volar como un ave… mas he podido, en los blancos sueños detrás de mis ojos, es por eso que soy un hombre libre.    
            Si pudiera correr como el río, zigzagueando por antiquísimos  caminos  de  piedra  y  lodo  y  escuchar  los cánticos de alabanza, mientras las ramas se mueven en un perfecto vaivén y los campos verdes se extienden como parte de un enorme ser. Caer por una cascada refrescante, gota a gota y en un solo torrente, así seguir siendo claro y oscuro, dulce y salado, hasta llegar al mar.
            Si pudiera correr como el río… mas he podido, en la nueva claridad de mi cansada alma, es por eso que soy un hombre libre.    
            Si pudiera ser invisible como el viento, escuchar en silencio el pillar de las aves, contemplar las nubes en el horizonte y ver a la luna como un hilo de plata. Recorrer los valles, las montañas y los desiertos, apurarme en algunos lugares y detenerme en otros, mecer tus cabellos de fina seda y jugar con el movimiento de las ramas, tocar lo que quisiera sin ser visto.
            Si pudiera ser invisible como el viento… mas he podido, en el dulce despertar de mis ilusiones, es por eso que soy un hombre libre.    
            Si pudiera encontrar el amor como de un cuento, besar labios de dulce sabor y acariciar una piel de fineza sin igual, tener en quien confiar en mis momentos de dolor, tener con quien compartir mis alegrías, tener a quien dedicarle  mis poesías,  y que los  susurros  del alma penetren por la piel como si fueran espinas que inyectan el deseado veneno del amor hasta llegar al corazón.
            Si pudiera encontrar el amor como de un cuento… mas he podido, a tu lado mujer, luz de mi camino, es por eso que soy un hombre libre.    
He encontrado la felicidad en los lugares más extraños que uno puede imaginar… en el papel y en la tinta,  en  la  naturaleza,   en  el  amor,   en  el   sonido  del silencio,  en las noches solitarias, en lo más profundo de mi alma y en el más sereno de mis pensamientos.    
            Le agradezco a Dios por haberme enseñado los caminos de la libertad.     
            Por todo esto y más, soy un hombre libre.     

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