Cuando
una carcajada penetrante produzca mi voz,
es que
hay luto y llanto en un corazón.
Cuando
mire con odio afligido,
es que hay
canto y gozo en un corazón.
Alrededor
de una tumba abandonada nos tomaremos
de las
manos regocijándonos en una negra danza.
Tomáremos
el polvo y lo arrojáremos al viento,
tomáremos
el pasto y lo fumáremos,
tomáremos
los huesos y los morderemos,
tomáremos
al muerto y lo mataremos, y gritáremos
injusticias
contra los enemigos provocándoles granos
en el
cuero y de los granos emanará pus y querrán
ser el
muerto que matamos porque verán el cielo negro
y el
mundo deshecho, su dolor será dolor eterno
por
jugar con veneno, veneno llamado el cielo negro.
Acuérdate del cielo negro del mal
perturbación,
acuérdate
del cielo negro y de su pus de corazón.
Una
cara de inocencia hablando como gentil,
detrás
de la apariencia se esconde el peor reptil.
Una
noche nublada, rayos jugueteando.
Loyda,
un alma quebrada y yo nos amamos,
en un
cementerio de un viejo recuerdo,
sobre
una tumba de letras borradas el sexo ganó.
Mordía
su tatuaje y el aro en su seno,
ella
tocaba al aire un sueño,
los dos con los ojos que provocan miedo,
desnudos
en un cementerio,
dieron
vida al cielo negro.
Mi
esperma escondido entró en su cuerpo,
se unió
en su vientre creando veneno.
Ahora
no es una pareja con sexo en un cementerio,
son
miles los locos que adoran aquel nacimiento.
Nacimiento
engendrado en la matriz de Loyda
por el
esperma del cielo negro.
Bienvenido
al mundo nuevo, bienvenido al destierro,
bienvenido
seas al fuego, bienvenido al cielo negro.
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