jueves, 26 de enero de 2012

02.VUELVE


Junto a mi corazón escuché una voz, en esa acallada quietud de la soledad, inmerso en la oscuridad de la noche, en la tristeza que ahogó mi llanto.
            Y la voz repetía una y otra vez:
            -¡Vuelve! Vuelve vida a mi cuerpo; vuelve amor a mi alma; vuelve luz a mis ojos; vuelve, no importa como, sólo vuelve. Es verdad, ya te has ido, como se va la primavera, como se van las aves, como se van los ríos. Es verdad, te has ido, pero vuelve, como vuelve la primavera, las aves y los ríos.
            Escuché la voz junto a mi corazón en la oscuridad de mi acallada noche, inmerso en la soledad de mi quietud. Escuché su lastimero clamor y sentí las gotas de su llanto.
            Desde mi mente escuché una voz, la voz de la razón aunque la razón no tenga voz ni existan oídos que la oigan.
            Decía la voz constantemente:
            -¿Cómo podrá volver lo que eternamente se ha ido? La primavera vuelve pero no las mismas rosas; las aves vuelven pero no los mismos cantos; los ríos vuelven pero no las mismas gotas. Es verdad, algunas cosas vuelven pero nunca igual. Pero otras, ¡date cuenta corazón! Otras, nunca volverán.
            Escuché la voz de la razón, su voz muda, una razón sin razón. Escuché su dolorosa verdad y sentí las gotas de su llanto.
            A veces, sólo a veces, escucho la voz de mi corazón y  digo  vuelve.  Después  escucho  la  voz  de  mi razón y digo no vuelvas jamás. El resto del tiempo estoy en silencio, solo, inmerso en mi acallada oscuridad.
            Soy como el llanto ahogado entre dos universos que se oponen el uno al otro; la razón y el corazón. Poderosas voces que me vuelven loco.
            Vuelve si quieres, no vuelvas si no quieres regresar.

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