La noche, serena y oscura nos escuchaba filosofar acerca del amor y el
odio.
-¿Cómo
puede haber cabida para el amor en el corazón del odio? –preguntaste-.
Y
después de pensar por un instante contesté:
-Eso
es lo que te hace tan especial, ser amada por el odio.
El
silencio nos aprisionó, y la noche nos regaló un hermoso cuadro natural.
Sentados bajo un árbol espinoso vimos, detrás de las espinas, una hermosa luna
llena y un cielo estrellado. Entonces, juntos comprendimos porque el amor
supera a los defectos, es porque hemos aprendido a ver la belleza detrás de las
espinas y a ignorar el dolor que provocan.
El
resto del tiempo lo usamos para besos y caricias, el amor no tiene tiempo para
filosofías y silencios.
Quedamos
envueltos de amor contemplando el regalo reflejado en los ojos enamorados,
porque no sabemos cuantos siglos pasarán para que los ojos vuelvan a ver la
belleza detrás de las espinas.
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