domingo, 26 de febrero de 2012

EL SECRETO DE LAS AVES


 

Siempre fui un solitario mar de papel, creando mundos bellos que sólo yo habitaría.
-“Estás loco” –me dijeron unos-.
-“Eres increíble” –me dijeron otros-.
Más yo no escuché a nadie porque vivía feliz en mi mundo de papel.
Pero un día leí un letrero en uno de mis mundos que decía:
“El secreto de las aves”
-¿Qué será eso? –Me pregunté en silencio- y nadie me contestó, así que salí al mundo real a investigar cual era el secreto de las aves.
Primero caminé por los verdes valles y me encontré con un gorrión.
-¿Cuál es tu secreto pequeño gorrión?
-Mi secreto… –se quedó pensando por unos instantes- y luego me dijo:
-Mi secreto es encontrar el alimento para mis polluelos, sí, ese es mi secreto.
Pero yo no me quedé conforme con el secreto del gorrión así que seguí caminando en busca del secreto de las aves.    
Después llegué a un bosque frutal que resplandecía entre sus colores vivos y sus aromas melosos y me encontré con un colibrí.   
-¿Cuál es tu secreto gracioso colibrí?
-Pues como tú veras mi secreto es sostenerme en el aire por mucho tiempo y recolectar el néctar de las flores con mi largo pico, ese es mi secreto –me dijo orgulloso-.
Pero yo no me quedé conforme con el secreto del colibrí así que seguí en busca del secreto de las aves.    
Más tarde llegué a un desierto que brillaba como el agua al contacto del poderoso sol y me encontré con un cenzontle.
-¿Cuál es tu secreto melodioso cenzontle?
-Mi secreto es imitar mil voces y llenar al mundo con hermosos cantos, -me dijo lleno de altivez- y se fue.
Pero no me quedé contento con el secreto del cenzontle y seguí por mi camino en busca del secreto de las aves.    
De pronto me encontré en las cristalinas playas del mar y vi a la distancia a una gaviota y le grité.
-¿Cuál es tu secreto linda gaviota?
-Que no has visto ya mi secreto, me sumerjo en las saladas aguas del mar y soy el mejor pescador del mundo, ese es mi secreto, -me dijo casi enojada- y se fue mar adentro.
Yo no quedé feliz con el secreto de la gaviota y seguí caminando en busca del secreto de las aves.    
Escalé montañas, crucé ríos y lagos, caminé por los desiertos, recorrí todos los valles, busqué en todos los lugares del mundo real y nadie pudo decirme cual era el secreto de las aves.     
Cuando ya el cansancio y el fastidio casi habían logrado que me rindiera en mi búsqueda, vi a lo lejos la silueta de un peñasco que sobresalía a la altura de cualquier gigante de este mundo real o de mi mundo de papel y escalé sobre él, cuando llegué a la cumbre ahí estaba un águila con sus polluelos.
-¿Cuál es tu secreto poderosa águila?
-Mi secreto es ver las cosas pequeñas a una gran distancia, -me dijo-.
El águila tomó a sus polluelos y se fue dejándome solo en aquel risco.                                   
-¿Ahora como me bajo? –Me pregunté desconsolado-.
Entonces comprendí cual era el secreto de las aves, siempre había estado frente a mis ojos, el secreto de las aves es volar.

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