Siempre fui un solitario mar de papel, creando mundos bellos que sólo yo
habitaría.
-“Estás
loco” –me dijeron unos-.
-“Eres
increíble” –me dijeron otros-.
Más
yo no escuché a nadie porque vivía feliz en mi mundo de papel.
Pero
un día leí un letrero en uno de mis mundos que decía:
“El
secreto de las aves”
-¿Qué
será eso? –Me pregunté en silencio- y nadie me contestó, así que salí al mundo
real a investigar cual era el secreto de las aves.
Primero
caminé por los verdes valles y me encontré con un gorrión.
-¿Cuál
es tu secreto pequeño gorrión?
-Mi
secreto… –se quedó pensando por unos instantes- y luego me dijo:
-Mi
secreto es encontrar el alimento para mis polluelos, sí, ese es mi secreto.
Pero
yo no me quedé conforme con el secreto del gorrión así que seguí caminando en
busca del secreto de las aves.
Después
llegué a un bosque frutal que resplandecía entre sus colores vivos y sus aromas
melosos y me encontré con un colibrí.
-¿Cuál
es tu secreto gracioso colibrí?
-Pues
como tú veras mi secreto es sostenerme en el aire por mucho tiempo y recolectar
el néctar de las flores con mi largo pico, ese es mi secreto –me dijo
orgulloso-.
Pero
yo no me quedé conforme con el secreto del colibrí así que seguí en busca del
secreto de las aves.
Más
tarde llegué a un desierto que brillaba como el agua al contacto del poderoso
sol y me encontré con un cenzontle.
-¿Cuál
es tu secreto melodioso cenzontle?
-Mi
secreto es imitar mil voces y llenar al mundo con hermosos cantos, -me dijo
lleno de altivez- y se fue.
Pero
no me quedé contento con el secreto del cenzontle y seguí por mi camino en
busca del secreto de las aves.
De
pronto me encontré en las cristalinas playas del mar y vi a la distancia a una
gaviota y le grité.
-¿Cuál
es tu secreto linda gaviota?
-Que
no has visto ya mi secreto, me sumerjo en las saladas aguas del mar y soy el
mejor pescador del mundo, ese es mi secreto, -me dijo casi enojada- y se fue
mar adentro.
Yo
no quedé feliz con el secreto de la gaviota y seguí caminando en busca del
secreto de las aves.
Escalé
montañas, crucé ríos y lagos, caminé por los desiertos, recorrí todos los
valles, busqué en todos los lugares del mundo real y nadie pudo decirme cual
era el secreto de las aves.
Cuando
ya el cansancio y el fastidio casi habían logrado que me rindiera en mi
búsqueda, vi a lo lejos la silueta de un peñasco que sobresalía a la altura de
cualquier gigante de este mundo real o de mi mundo de papel y escalé sobre él,
cuando llegué a la cumbre ahí estaba un águila con sus polluelos.
-¿Cuál
es tu secreto poderosa águila?
-Mi
secreto es ver las cosas pequeñas a una gran distancia, -me dijo-.
El
águila tomó a sus polluelos y se fue dejándome solo en aquel risco.
-¿Ahora
como me bajo? –Me pregunté desconsolado-.
Entonces
comprendí cual era el secreto de las aves, siempre había estado frente a mis
ojos, el secreto de las aves es volar.
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