domingo, 26 de febrero de 2012

EL ÁNGEL DE LA MUERTE


 

Un instante un poco más largo que un latido y un poco más profundo que un suspiro. Una gota de sudor despertó a mis ojos arrancándome de la pesadilla tan sólo para darme un instante de terror. Frente a mi cama estaba el ángel de la muerte.
            -No temas, -me dijo-. No he venido a besar tus labios con el beso de la muerte, ni a envolver tu cuerpo con el manto del olvido. Tan sólo he venido a regalarte un racimo de estrellas a cambio de una daga en el corazón. He venido a obsequiarte un mensaje de amor en la luna a cambio del veneno en el alma.
            -¿Qué deseas de mí? ¡Oh terrible ángel de la muerte!
            -Quiero mostrarte la sabiduría que se esconde detrás de las cruces,  que se entierra en los sepulcros, que habita en los cementerios.
            El ángel de la muerte me llevó en sus negras alas hasta un cementerio. Ese lugar era horrible, la yerba no se había cortado en años, tal vez en siglos. Las espinas cubrían a las cruces derruidas por el tiempo y la tierra sepultaba a los sepulcros. Las tumbas viejas se caían a pedazos y en todo el cementerio no había ni una sola flor. Todo era viejo, oxidado y destruido en aquel horrible cementerio.
            -Este es el cementerio de los condenados, -dijo el ángel de la muerte con voz de llanto-. Aquí está sepultado el lascivo, aquel que piensa en su propio placer sin importarle nada más. También está el sepulcro de los traidores,   aquellos   que   han   clavado   espinas   en   los corazones que los amaban. Más allá está la lápida del envidioso, ese que siempre quiso lo que no era suyo.
También está el sepulcro del orgulloso, del ladrón, del perverso y de otros muchos que se entregaron al mal. En el último rincón del cementerio está el sepulcro del asesino, del asesino de cuerpos, de almas y de sueños. Como podrás ver, este cementerio y sus sepulcros está en el abandono, nadie viene a visitarlos ni a traerles flores.
            El ángel de la muerte me envolvió entre sus negras alas mientras yo miraba la escena en silencio. Pronto, el ángel me llevó hasta otro cementerio. A diferencia del anterior, este cementerio era hermoso dentro de lo que cabe. El pasto estaba hermoso, las flores perfumaban el aire y llenaban de color al día, las cruces y las estatuas de mármol embellecían un lugar triste. Todo era bello en el cementerio, incluyendo a los cientos de personas que con sonrisas en los labios visitaban a sus seres amados que descansan en el cementerio.
            -Este es el cementerio de los benditos, -dijo el ángel de la muerte con voz de canto-. Aquí está sepultado el bondadoso, ese que dio todo lo que tenía a cambio de nada. También el amoroso, aquel que amó a todos y todo a su alrededor. También está el sepulcro de los sabios, de los amables, de los pacificadores y de todo ser bueno que ha salvado a un cuerpo, a un alma o a un sueño. Como podrás ver este cementerio es hermoso porque sus muertos son hermosos y hay muchas personas que vienen a visitarlos y a traerles flores de mil colores.
            Después de observar el cementerio de los benditos, el ángel de la muerte me llevó de vuelta a casa.
            -¿Para que me has mostrado esto? –Pregunté con miedo-. Acaso besarás mis labios con el mortal beso de la muerte,  envolverás mi  cuerpo con  la tiniebla  de tus alas, mandarás al olvido mi vida con el fuego negro de tus ojos secos. ¿Qué quieres de mí?
El ángel de la muerte sonrió con una sonrisa que me heló la sangre y tocando con sus frías manos mi rostro asustado, me dijo:
            -Tú me has amado como pocos lo han hecho. Algún día vendré por ti pero todavía no es tiempo. Te mostré todo esto para que entiendas que lo que seas en vida serás en muerte. Lo mostré para que te esfuerces en ser de los benditos y siempre tengas flores en tu sepulcro y más allá, la victoria final. Por eso te mostré mis secretos.
            El ángel de la muerte desapareció de mi vista y se fue en busca de las almas que tengan que marchar al olvido. En su partida me dejó un racimo de estrellas y un mensaje de amor en la luna.

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