Conocí a un hombre que no tenía brazos y construyó un majestuoso templo,
con la fuerza de su corazón y la rectitud de su alma. Cada ladrillo fue
colocado con los invisibles brazos de su voluntad.
Conocí a una mujer que no tenía
piernas y ganó una carrera de larga distancia, con el ímpetu de su espíritu y
la fortaleza de su mente. Cada paso fue dado con las invisibles piernas de su
aguerrida vida.
Conocí a un niño cuadraplejico y
conquistó al mundo entero, con los sueños de sus ojos profundos y el amor de su
inmóvil cuerpo. Cada batalla fue ganada con el cuerpo invisible de su fuerza
interior.
Conocí a miles que sin tener nada lo
daban todo. Conocí sordos y mudos que componían bellos poemas y cantaban
hermosas canciones. Conocí ciegos que le daban luz al mundo. Conocí personas
que sin tener manos, tejían, construían y ayudaban para salvar a otros.
Conocí a toda esta gente mientras yo
me quejaba de mi estéril dolor de huesos…
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