Me desperté sudando de frío a media madrugada y con terror noté que mi
vida no estaba, me levanté de la cama y salí de casa en busca de mi vida.
¡OH!
Noche, ¿acaso has visto mi vida?
–Tu
vida, -dijo la noche-. Si tú crees que la vida es un proceso químico encerrado
en un cuerpo de polvo, no la he visto. Pero si crees que la vida es el más
maravilloso proceso de la creación y que su templo es la belleza de los
cuerpos, sí, la vi, escapando de ti tras las colinas.
¡OH!
Colinas, ¿acaso han visto mi vida?
–Tu
vida, -dijeron las colinas-. Si crees que la vida es un constante y monótono
vaivén entre lágrimas y risas, no la hemos visto. Pero si crees que la vida es
una unión perfecta entre el dolor y la alegría, y que cada día te da nuevas y
exquisitas sorpresas, sí, la vimos, huyendo de ti en las aguas del
manantial.
¡OH!
Manantial, ¿acaso viste en tu reflejo a mi vida?
–Tu
vida, -dijo el manantial-. Si tú ves a la vida como un frágil momento que expira
al menor contacto del olvido, no la he visto. Pero si ves a la vida como la
oportunidad sagrada de ser aliado de lo eterno, sí, la vi, escondiéndose de ti
en la sombra de la luna.
¡OH!
Luna, ¿acaso ha pisado a tu sombra mi vida?
–Tu vida, -dijo la
luna-. Si tú sientes que la vida es un hueco mal llenado en el tiempo
equivocado, no ha pisado mi sombra. Pero si
sientes que la vida es el todo lleno de amor en su momento
apropiado, sí, pisó mi sombra, pero se fue huyendo de ti a la luz de las estrellas.
¡OH!
Estrellas, ¿acaso pasó entre ustedes mi vida?
–Tu
vida, -dijeron las estrellas-. Si es que tú buscas una vida vacía y triste,
sólo para sobrevivir un tiempo más, no
ha pasado entre nosotras. Pero si buscas una vida henchida de paz y amor para
bien vivir por siempre, sí, pasó entre nosotras, pero se fue veloz rumbo al
cielo.
¡OH!
Cielo, ¿acaso ha llegado mi vida perdida a tus brazos?
–Tu
vida, -dijo el cielo-. Si tú piensa que la vida es tu vida, no ha llegado a mí.
Pero si piensas que la vida es un todo, que cada vida es una molécula de la
vida y toda vida es una sola vida, sí, ha llegado a mis brazos, pero ya no está
más aquí, porque ha vuelto a tu corazón.
Fue
entonces cuando comprendí todo. Mi vida es parte de una vida superior que nunca
muere y por lo tanto mi vida no muere, sólo cambia de forma de vivir.
Entonces
dejé de sudar frío y pude nuevamente dormir.
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