domingo, 26 de febrero de 2012

EL GUERRERO


 

Te siento tan ajena a mí, como si tu espalda no perteneciera al molde de mis brazos, como si el mar de fuego y agua de tus labios sólo fuera un distante sueño de mis labios, y tu mirada, ¿qué puedo decir de tu mirada? Ayer era una espada a mi alma, su brillo penetraba por mis ojos y tocaba el fondo de mi corazón, hoy, sólo se pierde en la nada de tus pensamientos.
También tus palabras me son ajenas, antes buscaban mis oídos a cada instante, llenándolos de versos bellos, de caricias, hoy suenan huecas, como si las dijera un eco del pasado.
Al caminar te siento ajena, como si un muro dividiera dos mundos, como si tus pasos y mis pasos fueran en direcciones opuestas. Ayer deseabas mi compañía, anhelabas el momento de estar a mi lado, pero hoy todo ha cambiado, cualquier pretexto es bueno para no estar a mi lado.
Y del amor, ¿qué diré del amor? Eso no lo siento ajeno, ya ni siquiera lo siento, ni los cuerpos se acarician, ni las almas se funden.    
Ya la costumbre nos grita al oído, ya lo pasado lo hemos revivido y se vuelve monótona la monotonía, tú en lo tuyo yo en lo mío, versando placeres que nunca existieron, mirando ayeres que ya se escribieron.     
Y me duele hasta lo más profundo de mi corazón sentir que pierdo tu amor, porque en tus brazos aprendí a ser eterno  y a tus pies aprendí a  perder el  miedo y en tus labios rotos de angustia aprendí lo que es nacer después de haber muerto.  Más no amaré a los desiertos ni a la fuga de
los cielos, eres tú mi alma invadida, eres tú toda mi vida, ¿quién te amará más que yo? ¿Quién cuidará de ti, de tus lágrimas, de tus risas, de tus noches de insomnio, de tus días de intranquilidad?
Eres la sed de mi piel y el hambre de mi boca, eres el deseo de mi ser y el consuelo de mis llantos.    
Pero es que no entiendo nada, me da vueltas la cabeza, no entiendo lo que pasa. Tú dices que me amas más que nunca, que soy tu deseo, tu alegría, pero yo no lo siento, te siento tan ajena. Pero ya no llores más, porque siempre he pensado que unos ojos tan bellos no deben llorar. Olvidemos el ayer y construyamos un nuevo futuro lleno de amor y felicidad.                                  
Déjame morir tranquilo entre tus labios de aroma herido. Déjame dormir  tranquilo  durmiendo en tu almohada  y déjame soñar  contigo viviendo en tu nada, entre tus labios de aroma herido y tus brazos de calor y alivio. Y extenderemos las manos sin tocarnos la piel pero podremos tocarnos las almas, y sentiremos ser fuego sin ser nada. Y juntaremos los labios sin tocarnos la piel pero podremos besarnos las almas, y sentiremos ser hielo sin ser nada. Y cruzaremos miradas sin llegarnos a ver pero podremos vivir en nuestros ojos y sin hablar nos entenderemos. Y caminaremos cada uno por su camino pero nuestros espíritus se tomarán de la mano. Y aún a la distancia no estaremos ausentes pues se acompañaran nuestros corazones. Y abrazaremos los cuerpos sin llegar a pecar, fundiremos los cuerpos sin tocarnos la piel, pero podremos amarnos las almas, y sentiremos ser fuego y ser hielo sin ser nada.     
Sea cual sea tu decisión, si me olvidas y me arrancas de tajo el corazón, si me abandonas y envenenas mi   espíritu,    si  te   vas  en   busca  de   un  nuevo   amor asesinando lo que me queda de vida. O si te mantienes a mi lado y me dejas ser lo que fui y volvemos a ser lo  que fuimos,  un mar  de fuego,  un  solo  cuerpo,  una sola alma, un solo espíritu y un solo corazón, caminando abrazados por el mismo camino hasta el fin de los tiempos. Sea cual sea tu decisión tengo que prometerte algo.
“Soy un guerrero que por siempre te amará, soy un guerrero, soy un guerrero que a tu lado morirá.”

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