Te siento tan ajena a mí, como si tu espalda no perteneciera al molde de
mis brazos, como si el mar de fuego y agua de tus labios sólo fuera un distante
sueño de mis labios, y tu mirada, ¿qué puedo decir de tu mirada? Ayer era una
espada a mi alma, su brillo penetraba por mis ojos y tocaba el fondo de mi
corazón, hoy, sólo se pierde en la nada de tus pensamientos.
También
tus palabras me son ajenas, antes buscaban mis oídos a cada instante,
llenándolos de versos bellos, de caricias, hoy suenan huecas, como si las
dijera un eco del pasado.
Al
caminar te siento ajena, como si un muro dividiera dos mundos, como si tus
pasos y mis pasos fueran en direcciones opuestas. Ayer deseabas mi compañía,
anhelabas el momento de estar a mi lado, pero hoy todo ha cambiado, cualquier
pretexto es bueno para no estar a mi lado.
Y
del amor, ¿qué diré del amor? Eso no lo siento ajeno, ya ni siquiera lo siento,
ni los cuerpos se acarician, ni las almas se funden.
Ya
la costumbre nos grita al oído, ya lo pasado lo hemos revivido y se vuelve
monótona la monotonía, tú en lo tuyo yo en lo mío, versando placeres que nunca
existieron, mirando ayeres que ya se escribieron.
Y me
duele hasta lo más profundo de mi corazón sentir que pierdo tu amor, porque en
tus brazos aprendí a ser eterno y a tus
pies aprendí a perder el miedo y en tus labios rotos de angustia
aprendí lo que es nacer después de haber muerto. Más no amaré a los desiertos ni a la fuga de
los cielos, eres tú
mi alma invadida, eres tú toda mi vida, ¿quién te amará más que yo? ¿Quién
cuidará de ti, de tus lágrimas, de tus risas, de tus noches de insomnio, de tus
días de intranquilidad?
Eres
la sed de mi piel y el hambre de mi boca, eres el deseo de mi ser y el consuelo
de mis llantos.
Pero
es que no entiendo nada, me da vueltas la cabeza, no entiendo lo que pasa. Tú
dices que me amas más que nunca, que soy tu deseo, tu alegría, pero yo no lo
siento, te siento tan ajena. Pero ya no llores más, porque siempre he pensado
que unos ojos tan bellos no deben llorar. Olvidemos el ayer y construyamos un
nuevo futuro lleno de amor y felicidad.
Déjame
morir tranquilo entre tus labios de aroma herido. Déjame dormir tranquilo
durmiendo en tu almohada y déjame
soñar contigo viviendo en tu nada, entre
tus labios de aroma herido y tus brazos de calor y alivio. Y extenderemos las
manos sin tocarnos la piel pero podremos tocarnos las almas, y sentiremos ser
fuego sin ser nada. Y juntaremos los labios sin tocarnos la piel pero podremos
besarnos las almas, y sentiremos ser hielo sin ser nada. Y cruzaremos miradas
sin llegarnos a ver pero podremos vivir en nuestros ojos y sin hablar nos
entenderemos. Y caminaremos cada uno por su camino pero nuestros espíritus se
tomarán de la mano. Y aún a la distancia no estaremos ausentes pues se
acompañaran nuestros corazones. Y abrazaremos los cuerpos sin llegar a pecar,
fundiremos los cuerpos sin tocarnos la piel, pero podremos amarnos las almas, y
sentiremos ser fuego y ser hielo sin ser nada.
Sea
cual sea tu decisión, si me olvidas y me arrancas de tajo el corazón, si me
abandonas y envenenas mi espíritu, si
te vas en
busca de un
nuevo amor asesinando lo que me
queda de vida. O si te mantienes a mi lado y me dejas ser lo que fui y volvemos
a ser lo que fuimos, un mar
de fuego, un solo
cuerpo, una sola alma, un solo
espíritu y un solo corazón, caminando abrazados por el mismo camino hasta el
fin de los tiempos. Sea cual sea tu decisión tengo que prometerte algo.
“Soy
un guerrero que por siempre te amará, soy un guerrero, soy un guerrero que a tu
lado morirá.”
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