domingo, 26 de febrero de 2012

EL PARAISO DEL AMOR



 
Nunca digas que es un misterio este misterio, porque yo lo vi, en el amanecer que hay en cada atardecer y en el atardecer de cada amanecer, lo vi en el día que vive en el corazón de la noche y en la noche que vive en el alma del día, yo lo vi en esto y en más.
            Un camino sinuoso al principio y al final en el centro del bosque de las ilusiones me encaminaba al paraíso del amor, un lugar escondido a este mundo en donde muy pocos han logrado llegar y menos son los que han regresado. Caminé en el bosque de las ilusiones durante mucho tiempo y me detenía de vez en cuando a observar la naturaleza, poco a poco fui entendiendo que todos somos un todo, el árbol está desnudo y el venado también y el águila y todos, pero no importa, porque todos somos una misma naturaleza.
            El camino sinuoso no seguía más, frente a mí estaba la entrada al paraíso del amor, sin embargo, este extraño paraíso estaba protegido por grandes muros de espinas y su reja principal estaba envuelta en fuego y hielo a la vez.
            -Quiero entrar al paraíso del amor, -grité en alta voz-.
            Una voz poderosa y dulce contestó:
            -Únicamente los que tengan el símbolo del amor en el corazón pueden entrar al paraíso del amor, los que no tienen el símbolo deben vivir para siempre en el bosque de las ilusiones.
            -Yo tengo el símbolo del amor en el corazón, -dije lleno de esperanzas-. Tengo a quien amar y quien me ame, me he entregado completamente al amor. Estoy seguro de que puedo entrar al paraíso del amor.
            -Eso es mentira, -dijo la voz-. Amar no es lo mismo que querer. No es besar y acariciar. Amar es vivir y morir por lo amado. Tú no tienes el símbolo del amor en el corazón, no puedes entrar en este paraíso.
            Me alejé del paraíso del amor con lágrimas en los ojos, había caminado mucho para llegar a ese lugar, el camino había sido sinuoso y múltiples problemas me habían atacado. Siempre creí que tenía amor en mi corazón y todo para qué, fui rechazado del paraíso del amor.
            Regresaba por el camino sinuoso en medio del bosque de las ilusiones cuando me embargó un pensamiento. No era justo que únicamente los que tuvieran el símbolo del amor en el corazón entraran al paraíso del amor, tal vez si lograba entrar conocería al verdadero amor. Con ese pensamiento en mente regrese a la puerta del paraíso y le reclamé a la voz mi pensamiento. La voz del paraíso del amor guardó silencio mientras pensaba y después de un momento me dijo:
            -Tal vez tengas razón, tal vez adentro encuentres al amor. Pero te aviso que si te dejo entrar no me haré responsable de lo que te pueda suceder.
            -¡Está bien!, -contesté ilusionado-.
            En ese momento la puerta de fuego y hielo del paraíso comenzó a abrirse. Adentro había un maravilloso jardín, con cascadas, ríos, nubes y seres perfectos. El paraíso del amor era exactamente eso, un paraíso, sin embargo el amor no lo pude ver en ningún lugar del paraíso.
Antes de entrar noté que no había hospitales porque no había enfermos; ni santos porque no había demonios;  tampoco cárcel porque no había crimen.  Todo esto noté y me animé a entrar al paraíso a pesar de no tener el símbolo del amor. En cuanto entré al paraíso perdí todos mis sentidos, ni uno solo de ellos quedó en mí. El viento era tan fuerte que silbaba en cada lugar que tocaba y me mecía de un lado a otro como si fuera una hoja seca, mas no lo pude sentir porque toda mi piel era insensible. Un fuego abrasador brincaba de un lado a otro dentro del paraíso y me quemaba el ser, mas no lo pude ver porque mis ojos eran ciegos. Una lluvia de relámpagos caía a mi alrededor y sacudía todo ese mundo nuevo, mas no los pude oír porque mis oídos eran sordos. En el viento, en la yerba, en la tierra y en el agua había un dulce sabor, mas no lo pude gustar porque había perdido el sentido del gusto. Un aroma delicado se escondía en cada molécula del viento y me transportaba como un río a un fragmento de piel, mas no lo pude oler porque mi olfato estaba muerto. Después recuperé mis sentidos, sentí al viento como a una caricia, vi al fuego como una chispa, escuché los relámpagos como a un canto, gusté del sabor del paraíso y olí el delicado aroma del amor.
            Comencé a caminar por el paraíso en busca del símbolo del amor y de pronto me encontré con una musa desnuda en su totalidad, vestida con la ropa que Dios le dio y pude verla sin morbo porque el morbo no existe en el amor. La  musa con voz de miel me dijo:
            -Estás en busca del símbolo del amor en este paraíso, pero para encontrar debes primero perder.
            Entonces la musa tocó mi corazón con su delicada mano y me arrancó una tela oscura invisible que lo cubría por completo y con la misma tela cubrió mis labios.
-Esto es simple, -dijo la musa-. La tela te impide sentir amor en tu corazón,  pero al quitártela,  sentirás todo el amor. Al poner la tela en tus labios aprenderás a callar lo que no debes decir. Ya estás listo para recibir el símbolo del amor.
            La musa besó mis labios y me desnudó, con un leve toque de su dedo marcó el símbolo del amor en mi corazón. Inmediatamente me sentí diferente, más feliz, más completo.
            La musa con una perla de sal y agua en sus ojos y con mis labios aún marcados en su piel, me dijo:
            -Vete del paraíso del amor, que tal cosa no existe, el paraíso lo hace cada quien en su corazón y en el corazón de lo amado.
            Me fui del paraíso del amor con su símbolo en mi corazón. El camino fue tranquilo y hermoso. El bosque de las ilusiones sonreía junto con todos sus seres. Mi destino también me esperaba lleno de amor.
            Nunca digas que es un misterio este misterio, porque tan sólo es un secreto.

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