Caminaba sobre el lodo y mis huellas se marcaban como fantasmas en la
húmeda piel. En mi mente mil recuerdos que quisiera olvidar, en mis ojos
soledad.
El arroyo que una vez corrió ya no
existe, sólo queda el lodo, mañana será polvo. Cansado de todo me arrodillé
sobre el lodo y con mi dedo llagado escribí:
¿Adónde iré? Si mis mañanas de
tranquilidad son junto a ti. Si la luz sólo brota de tus ojos. ¿Adónde iré? Si
tú no estás.
Escribí eso sobre el lodo, más tarde
el sol endurecerá esas palabras y mañana serán polvo. Yo seguiré caminando
sobre el lodo, recordando cosas que quisiera olvidar, con mis ojos llenos de
soledad.
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