miércoles, 8 de febrero de 2012

07. DE MUERTE Y VIDA


Nada comparado con la fuerza del corazón.     
Esa es la fuerza que nos lleva al límite a pesar de que nuestro cuerpo desfallezca. Es lo que nos impulsa a seguir peleando aún a costa de la propia vida.     
Sólo un corazón con tal fuerza logrará sus metas y será vencedor de esta guerra llamada vida.

El nacimiento en este mundo es la muerte de la primera eternidad. La muerte en este mundo es el nacimiento de la segunda eternidad.

Si los hombres lloran cuando morimos, ¿quién llora cuando nacemos?

La eternidad, nada ha nacido, nada morirá jamás. Es el principio del principio, y el final de lo que nunca terminará.

Cuando tengas que retroceder en el camino de la vida nunca des la media vuelta porque puedes creer que avanzas en vez de regresar, mejor retrocede de espaldas y con la vista fija en la meta.    

De igual forma cuando caigas en el camino de la vida no te quedes lamentándote de tus heridas, en vez de eso, levántate,  sacúdete el polvo, ignora el dolor y camina con valor hasta llegar a la meta.

Tú, escoge. Lo que pasa hoy en tu vida será una maldición o una bendición.
Como puede cambiar la vida en un segundo, después de este momento, la vida nunca más será igual.

La obra más grande que alguien puede hacer, es entregar su vida para que otros puedan salvarse.

Cuando seas viejo mira atrás de tu camino, si ves los cadáveres de tus ilusiones ponte a llorar, tu existencia ha sido inútil. Pero si miras que el camino está vacío y al mirar de nuevo adelante aún hay ilusiones ponte a sonreír, tu vida ha sido tan plena que puedes morir tranquilo.

La muerte nos ataca a todos por igual, a blancos, negros amarillos, morenos, a los viejos, a los niños, mujeres,  hombres, animales, plantas,  todo lo que tiene un principio tiene un final. La sensación de la muerte es terrible y nos sentimos derrotados por ese enemigo invisible, pero la realidad es que la muerte es un enemigo derrotado y sumiso, porque la victoria de los seres vivos es sobre la maldición de morir pues la vida de la vida nunca terminará.

Antes de ser olvidado, quiero ser recordado como una alma perdida hoy arrepentida, y ni el viento, el agua o el sol, podrán borrar del cemento mi eterno y largo nombre.

Los humanos somos los únicos seres vivientes que morimos, todos los demás seres se extinguen. Esto es porque los seres vivientes, cuando saben que la muerte se acerca, se entregan humildemente en sus brazos y se extinguen, pero los seres humanos nos resistimos ferozmente a la extinción aunque finalmente siempre perdemos. Esa es la muerte, un monstruoso fantasma en la mente de los humanos. Esto es porque no hemos aprendido a ver la muerte como lo que es; una parte natural de la vida.

La vida de los humanos es como las estaciones del año. La infancia es la primavera, donde todo florece y se renueva; hay esperanzas y sueños. La juventud es el verano, lleno de pasión y de calor; todo es divertido y alocado. La madurez es el otoño, donde empiezan a caer las hojas de la vida; las cosas son más serenas. La vejez es el invierno, el mundo se pinta de blanco; cuando la vida se oculta bajo el suelo.

En ocasiones, dentro del teatro llamado tierra, nos toca ser espectadores de la obra de nombre vida, siendo actores de ella al mismo tiempo.

¿Cuántas veces hemos regañado a los niños por envidia? Sí, por envidia, porque ellos son lo que nosotros hemos dejado de ser y nos duele.    
¿Cuántas veces hemos puesto a jugar a nuestros hijos por conveniencia? Sí, por conveniencia, porque al ponerlos a jugar jugamos con ellos y volvemos a ser, por un instante, lo que nunca hemos de volver a ser.

El nacimiento de una nueva vida es el brotar de una semilla que fue sembrada, cultivada y cosechada con sumo cuidado. La vida en si, es una terrible enfermedad que sólo se cura con la muerte. La muerte es un nuevo principio, la medicina de la vida se transforma de nuevo en semilla que será sembrada en un sepulcro, y tal vez, ¿por qué no? Será el comienzo de una nueva vida.

No es prudente realizar negocios sucios con la vida. Ésta es un proveedor cruel, siempre cobra las facturas inflexiblemente y con una tasa de interés alta. Y si el negocio con la vida daña a otros, ese será el peor error de tu vida, porque el daño se te cobra triplicado.

Hace poco tiempo alguien me enseñó algo muy importante que al principio juzgue como egoísta pero que hoy entiendo que así debe ser:
            “En esta vida lo único que vale la pena es luchar por la felicidad, le duela a quien le duela”.

Que pronta se va la vida, y más pronta se va la muerte.

No te conformes con vivir en la suciedad escudándote en las palabras de que es mejor vivir en la suciedad que no vivir. No te conformes, toma una escoba, un trapeador y otros artículos de limpieza, y limpia todo. Vive en la mejor limpieza, esa es la verdadera vida.

¿Cómo vivir en universos tan lejanos? Somos los mismos, somos hermanos, y sin embargo estamos tan distantes, como estrellas, como lenguajes.    
¿Cómo vivir en tiempos tan distintos? Somos uno solo, una misma vida, y sin embargo somos tan distintos, como el fuego y el agua, como la vida y la muerte.

Envejece con clase, porque los que se niegan a envejecer terminan frustrados, olvidados, criticados y más viejos aún. Pero aquellos que envejecen con clase, aceptando cada arruga como una hazaña de vida, terminan sus días siendo felices, recordados y admirados, y aún más, terminan sus días con un corazón joven.

Encontré un camino seguro cuando creí estar perdido.
Encontré la luz cuando la oscuridad más me invadía.
Encontré la vida cuando la muerte me aterraba.
Encontré la paz cuando mi alma más sufría.
Así es la vida, cuando crees que nada puede ser peor, llega una bendición.

Cuando se terminó tu alegría, se terminó también la mía. Mis sueños murieron junto con tus sueños. Mis ilusiones yacen en el mismo sepulcro que tus ilusiones. Pero aún así permaneceré a tu lado hasta el fin de los tiempos, y tal vez, algún día, recuperemos la alegría, renazcan los sueños y broten del sepulcro como flores nuestras ilusiones.

Dame un buen motivo para vivir y moriré en paz.

No mueras antes de que tu corazón deje de latir.

                                                            

No voy a desperdiciar ni un segundo más de mi vida. ¿Quién puede decirme que éste no será mi último segundo?
Hagas lo que hagas, tomes la decisión que tomes, la vida siempre te llevará al momento y al lugar en que debes estar junto con las personas que deben acompañarte.

            Solamente en el paraíso se prohíbe a la muerte cobrar vidas, aquí, debemos morir.

            En ocasiones, la muerte se lleva a quien no debe partir y muchas veces la vida otorga su don a quien no lo merece.

Ser olvidado es olvidarse de si mismo...    
Ser odiado es dejar de amar a los demás...    
Ser silencioso, es no saber escuchar la voz del alma...    
Ser solitario, es abandonar a los que te aman...    
Si tú nunca te olvidas, ni dejas de amar. Si aprendes a escuchar la voz de tu alma y nunca abandonas a los que te aman. Nunca te irás al olvido, ni serás odiado, nunca caerás al silencio, ni a la soledad.
Sólo un ser capaz de ofrecer su vida a los demás podrá vivir para siempre. Sólo aquellos que aman y se aman por igual podrán alcanzar la victoria y aunque mueran sus cuerpos, sus almas siempre vivirán.
            El miedo a la distancia, es un poco menor al miedo del pensamiento de que algún día los caminos serán inescrutables, en nuestras vidas y en nuestras muertes.

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