Nada
comparado con la fuerza del corazón.
Esa
es la fuerza que nos lleva al límite a pesar de que nuestro cuerpo desfallezca.
Es lo que nos impulsa a seguir peleando aún a costa de la propia vida.
Sólo
un corazón con tal fuerza logrará sus metas y será vencedor de esta guerra
llamada vida.
El
nacimiento en este mundo es la muerte de la primera eternidad. La muerte en
este mundo es el nacimiento de la segunda eternidad.
Si
los hombres lloran cuando morimos, ¿quién llora cuando nacemos?
La
eternidad, nada ha nacido, nada morirá jamás. Es el principio del principio, y
el final de lo que nunca terminará.
Cuando tengas que retroceder en el camino de la vida nunca des la media
vuelta porque puedes creer que avanzas en vez de regresar, mejor retrocede de
espaldas y con la vista fija en la meta.
De igual forma cuando caigas en el camino de la vida no te quedes
lamentándote de tus heridas, en vez de eso, levántate, sacúdete el polvo, ignora el dolor y camina
con valor hasta llegar a la meta.
Tú,
escoge. Lo que pasa hoy en tu vida será una maldición o una bendición.
Como
puede cambiar la vida en un segundo, después de este momento, la vida nunca más
será igual.
La
obra más grande que alguien puede hacer, es entregar su vida para que otros
puedan salvarse.
Cuando
seas viejo mira atrás de tu camino, si ves los cadáveres de tus ilusiones ponte
a llorar, tu existencia ha sido inútil. Pero si miras que el camino está vacío
y al mirar de nuevo adelante aún hay ilusiones ponte a sonreír, tu vida ha sido
tan plena que puedes morir tranquilo.
La
muerte nos ataca a todos por igual, a blancos, negros amarillos, morenos, a los
viejos, a los niños, mujeres, hombres,
animales, plantas, todo lo que tiene un
principio tiene un final. La sensación de la muerte es terrible y nos sentimos
derrotados por ese enemigo invisible, pero la realidad es que la muerte es un
enemigo derrotado y sumiso, porque la victoria de los seres vivos es sobre la
maldición de morir pues la vida de la vida nunca terminará.
Antes
de ser olvidado, quiero ser recordado como una alma perdida hoy arrepentida, y
ni el viento, el agua o el sol, podrán borrar del cemento mi eterno y largo
nombre.
Los
humanos somos los únicos seres vivientes que morimos, todos los demás seres se
extinguen. Esto es porque los seres vivientes, cuando saben que la muerte se
acerca, se entregan humildemente en sus brazos y se extinguen, pero los seres
humanos nos resistimos ferozmente a la extinción aunque finalmente siempre
perdemos. Esa es la muerte, un monstruoso fantasma en la mente de los humanos.
Esto es porque no hemos aprendido a ver la muerte como lo que es; una parte
natural de la vida.
La
vida de los humanos es como las estaciones del año. La infancia es la
primavera, donde todo florece y se renueva; hay esperanzas y sueños. La
juventud es el verano, lleno de pasión y de calor; todo es divertido y alocado.
La madurez es el otoño, donde empiezan a caer las hojas de la vida; las cosas
son más serenas. La vejez es el invierno, el mundo se pinta de blanco; cuando
la vida se oculta bajo el suelo.
En
ocasiones, dentro del teatro llamado tierra, nos toca ser espectadores de la
obra de nombre vida, siendo actores de ella al mismo tiempo.
¿Cuántas
veces hemos regañado a los niños por envidia? Sí, por envidia, porque ellos son
lo que nosotros hemos dejado de ser y nos duele.
¿Cuántas
veces hemos puesto a jugar a nuestros hijos por conveniencia? Sí, por
conveniencia, porque al ponerlos a jugar jugamos con ellos y volvemos a ser,
por un instante, lo que nunca hemos de volver a ser.
El
nacimiento de una nueva vida es el brotar de una semilla que fue sembrada,
cultivada y cosechada con sumo cuidado. La vida en si, es una terrible
enfermedad que sólo se cura con la muerte. La muerte es un nuevo principio, la
medicina de la vida se transforma de nuevo en semilla que será sembrada en un
sepulcro, y tal vez, ¿por qué no? Será el comienzo de una nueva vida.
No es
prudente realizar negocios sucios con la vida. Ésta es un proveedor cruel,
siempre cobra las facturas inflexiblemente y con una tasa de interés alta. Y si
el negocio con la vida daña a otros, ese será el peor error de tu vida, porque
el daño se te cobra triplicado.
Hace poco tiempo alguien me enseñó
algo muy importante que al principio juzgue como egoísta pero que hoy entiendo
que así debe ser:
“En esta vida lo único que vale la
pena es luchar por la felicidad, le duela a quien le duela”.
Que
pronta se va la vida, y más pronta se va la muerte.
No
te conformes con vivir en la suciedad escudándote en las palabras de que es
mejor vivir en la suciedad que no vivir. No te conformes, toma una escoba, un
trapeador y otros artículos de limpieza, y limpia todo. Vive en la mejor
limpieza, esa es la verdadera vida.
¿Cómo
vivir en universos tan lejanos? Somos los mismos, somos hermanos, y sin embargo
estamos tan distantes, como estrellas, como lenguajes.
¿Cómo
vivir en tiempos tan distintos? Somos uno solo, una misma vida, y sin embargo
somos tan distintos, como el fuego y el agua, como la vida y la muerte.
Envejece
con clase, porque los que se niegan a envejecer terminan frustrados, olvidados,
criticados y más viejos aún. Pero aquellos que envejecen con clase, aceptando
cada arruga como una hazaña de vida, terminan sus días siendo felices,
recordados y admirados, y aún más, terminan sus días con un corazón joven.
Encontré
un camino seguro cuando creí estar perdido.
Encontré
la luz cuando la oscuridad más me invadía.
Encontré
la vida cuando la muerte me aterraba.
Encontré
la paz cuando mi alma más sufría.
Así es
la vida, cuando crees que nada puede ser peor, llega una bendición.
Cuando
se terminó tu alegría, se terminó también la mía. Mis sueños murieron junto con
tus sueños. Mis ilusiones yacen en el mismo sepulcro que tus ilusiones. Pero
aún así permaneceré a tu lado hasta el fin de los tiempos, y tal vez, algún
día, recuperemos la alegría, renazcan los sueños y broten del sepulcro como
flores nuestras ilusiones.
Dame
un buen motivo para vivir y moriré en paz.
No
mueras antes de que tu corazón deje de latir.
No
voy a desperdiciar ni un segundo más de mi vida. ¿Quién puede decirme que éste
no será mi último segundo?
Hagas lo que hagas,
tomes la decisión que tomes, la vida siempre te llevará al momento y al lugar
en que debes estar junto con las personas que deben acompañarte.
Solamente en el paraíso se prohíbe a
la muerte cobrar vidas, aquí, debemos morir.
En ocasiones, la muerte se lleva a
quien no debe partir y muchas veces la vida otorga su don a quien no lo merece.
Ser
olvidado es olvidarse de si mismo...
Ser
odiado es dejar de amar a los demás...
Ser
silencioso, es no saber escuchar la voz del alma...
Ser
solitario, es abandonar a los que te aman...
Si
tú nunca te olvidas, ni dejas de amar. Si aprendes a escuchar la voz de tu alma
y nunca abandonas a los que te aman. Nunca te irás al olvido, ni serás odiado,
nunca caerás al silencio, ni a la soledad.
Sólo
un ser capaz de ofrecer su vida a los demás podrá vivir para siempre. Sólo
aquellos que aman y se aman por igual podrán alcanzar la victoria y aunque
mueran sus cuerpos, sus almas siempre vivirán.
El miedo a la distancia, es un poco
menor al miedo del pensamiento de que algún día los caminos serán inescrutables,
en nuestras vidas y en nuestras muertes.
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