Fui a buscar mi alma
y no me gustó lo que encontré…
…encontré,
en el camino de mi búsqueda, un millón de vidas todas vacías. Encontré un
millón de lágrimas envueltas en sangre. Encontré un millón de almas todas en
oscuridad.
-Pobres
infelices, -pensé-. Viven sin vivir, aman sin amor. Pobres vidas vacías, con
sus corazones huecos y sus almas extraviadas. Yo no seré así, porque cuando
encuentre a mi alma seré un ser de luz, pleno en todos los sentidos, lleno de
paz y amor, el hijo favorito de Dios.
Y seguí
la búsqueda de mi alma por el camino de la vida y encontré otro millón de
vidas, otro millón de lágrimas y otro millón de almas todas vacías. El dolor
del desprecio trató de desviar mi camino hacia mi alma, pero lo vencí. El odio
de la muerte intentó cegar mis ojos para no ver mi alma, mas no lo logró. La
herida de la traición buscó de todas formas hacerme volver por mi camino, sin
embargo yo fui más fuerte. El martirio de mi propia oscuridad formuló ideas
para robar mi vida, pero no había vida que robar.
El
camino no seguía mas, al final mi alma me esperaba.
-Hoy
comenzaré a vivir, -le grité con ironía al cielo-.
Pero
que equivocado estaba, encontré mi alma, mas no me gustó lo que encontré. No me
gustó, porque estaba llena de lágrimas y heridas y se había vuelto insensible
al amor.
Y me fui de vuelta por el camino de
la vida a unirme con los millones de almas, sus millones de lágrimas y
sus millones de
vidas vacías. Espero
con anhelo que me haya equivocado de alma y que mi verdadera alma llena
de luz me esté esperando en algún lugar o en algún tiempo o en algún sueño.
Fui a
buscar a mi alma y la encontré vacía…
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