martes, 28 de febrero de 2012

SIN MASCARAS


 

Que sea como yo. –Gritaba el rey sol-.
Que sea como soy yo. –Gritaba la reina luna-.
Y los educandos, cultos sabios de las materias, y los guías del espíritu, los amigos, los que van delante y los que van atrás, los desconocidos a la distancia, todos y cada uno de ellos gritaban lo mismo: “Que sea como yo”.
Pero yo no quería ser como ninguno de ellos, yo quería ser como yo. Un ser único y original, no una copia mal hecha de otras copias. La presión fue grande en mi cerebro, el dolor mental y la fatiga espiritual me llevaban de la mano hacia un mundo perdido entre la oscuridad del escándalo.
Así, con toda esa presión en mi cabeza decidí escabullirme de mis espejos humanos y huir de ellos lo más lejos posible. En mi fuga miraba de vez en cuando hacia atrás y miraba que todos me seguían a la distancia y me gritaban que fuera como ellos. Cuando estuve suficientemente lejos de todos, me senté a descansar de la fuga en la banca metálica de una plaza. Allí, debajo de los árboles y de los cantos de las aves, me puse a meditar acerca de todo lo que había sido y de todo lo que había dejado de ser: cuando era niño, no sonreía, todos se preocupaban por esto y querían que sonriera, pero a mí no me gustaba sonreír y era feliz en mi mutismo. Pronto aprendería a sonreír, y también sería feliz en mi sonrisa; tampoco tenía amigos, yo era solitario y callado, mis padres pensaban que tenía algún tipo de problema en la cabeza, pero yo era feliz en mi silencio y en  mi soledad. Más tarde en la vida,  aprendería a tener amigos,  iguales a mí y sería feliz con ellos; cuando fui joven perdí el interés por la religión y la escuela, todos se preocuparon pensando que perdería mi alma y que mi vida sería un fracaso, pero yo conocía bien mi mente y mi corazón. Mi mente es capaz  de aprender casi  cualquier cosa sin  esforzarme  demasiado, eso me daba la oportunidad de no estudiar mucho y mi corazón lleno de Dios no necesitaba la religión creada por humanos pecadores como yo. Tiempo después aprendería a estudiar y amaría a Dios, y sería feliz siendo así.
Así fue mi vida, todos querían que fuera un reflejo de sus vidas, pero yo nunca les hice caso y fui quien soy. Sin espejos y sin mascaras.

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