domingo, 26 de febrero de 2012

LA SEMILLA




En el corazón de una semilla vivían tres almas. Al ser la semilla sembrada en la tierra, las almas tuvieron que escoger lo que serían.
La primera escogió ser la hoja y la flor del árbol; la segunda escogió ser el tronco y la rama del árbol; y la tercera escogió ser la raíz del árbol.
El tiempo pasó y el árbol creció hasta llegar a ser el más majestuoso ser del bosque. Su raíz se sujetaba firmemente a la tierra, su tronco y su rama eran fuertes como gigantes y se elevaban hasta la raíz del cielo, y su hoja y flor brillaban con vivos colores.
Un día pasó por el bosque una princesa y se paró frente al árbol a contemplar su belleza, y dijo en alta voz:
-Que hermosa forma y color tiene ese árbol en su hoja y en su flor. Le da belleza a este bosque.
-Escucharon eso, -dijo el alma de la hoja y de la flor-. Yo le doy belleza a éste bosque y sin mí, el árbol sería como cualquier otro árbol.
Al día siguiente pasó por el bosque un caballero, miró atentamente al árbol, y le dijo a su comitiva:
-Que fuerte y poderoso es el tronco y la rama de éste árbol. Le da majestuosidad a éste bosque.
-Escucharon eso, -dijo el alma del tronco y la rama-. Yo le doy majestad a éste bosque y sin mí, el árbol sería un arbusto insignificante.
Al otro día pasó por el bosque un sabio, se hincó frente al árbol y admiró su belleza y majestuosidad por largo rato. Después de meditar dijo en voz alta a su alma:
-Sin duda, la belleza de la hoja y de la flor de éste árbol son incomparables,  su tronco y su rama son poderosos como ningún otro, pero, ¿qué sería de todo ello si no tuviera sepultado en la tierra la belleza y el poder de la callada raíz?
El alma de la hoja y de la flor, y el alma del tronco y de la rama   esperaban  que  el   alma   de  la   raíz   dijera   algo   para vanagloriarse, más sin embargo el alma de la raíz guardó silencio.
-¿Pero qué pasa contigo? –preguntó el alma de la hoja y de la flor-.
-¿Acaso no te burlarás de nosotras? –preguntó el alma del tronco y la rama-.
-Pero que insensatas son. –Dijo el alma de la raíz-. ¿Qué no entienden? Nosotros nacimos de la misma semilla, con la misma agua nos nutrimos, crecimos en la misma tierra y en esta tierra moriremos. Nunca hemos sido la flor, la hoja, el tronco, la rama y la raíz. La princesa, el caballero y el sabio hablaron de nosotros diciendo el árbol. Aunque es verdad que sin mí no existirían ustedes, también es cierto que sin el tronco y la rama no seríamos gigantes y también es verdadero que sin la hoja y la flor no  seríamos  el  más bello  adorno  del  bosque.  Entiendan, almas hermanas. No es el más grande el que está arriba ni el más pequeño el que está abajo, porque somos un mismo árbol. Tan poderosa es la rama como la hoja y el tronco, tan bella es la raíz como la semilla y la flor.

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