Estoy sentado en el centro de la nada, en la soledad, mirando al
vacío. Y medito unos instantes y me hago
mil preguntas, ¿Qué será del olvido cuando nadie lo recuerda? ¿A dónde se irá
la luz de una mirada que se apaga? ¿Qué más será? ¿Qué más será? Y mirando al
vacío se me esponja la mirada, y me hundo en el mar de estrellas y me ahogo,
pero cada vez me ahogo menos.
Que
huecas se vuelven las palabras cuando están carentes de acciones. Estoy cansado
de este mundo reciclado, de su falsa paz, de su falso amor. Quiero volver a ese
lugar del que nunca salí, para hacer las cosas que nunca hice, para volver a
ser quien nunca fui…
¡OH!
Hermosa luz de luna me arrancas de mi sueño pesadilla, ¿pero que más da? ¿Para
qué soñar? Si sólo desperté, sólo desperté para llorar.
Y
ya fuera de la realidad busco a esa mujer, si, a esa que es mi fuego y es mi
hielo, que es mi día y es mi noche, que es mi odio y es mi amor, que se queda y
que se va y realmente nunca se va ni se queda,
a esa, mi desesperación y mi paciencia, que me besa y me golpea. Mis manos buscan a
sus manos y se encuentran sedientas de más.
Mis
labios besan cada centímetro de la oscuridad hasta encontrar la humedad de sus
labios. Y la piel, ¿Qué es la piel? ¿Acaso es esa sabana que nos envuelve a los
dos?
Ya
he encontrado a esa mujer, si, a esa que es mi olvido y mi recuerdo, a la que
odio a cada instante, a la que no puedo dejar de amar y amo a perpetuidad.
Y
en el constante vaivén de ese viaje entre cometas, perdí mi hoja de poemas, y
la encontré en tus ojos y en tu voz, en tu rostro y en tus
manos, mas no sé si lo vi,
o lo soñé, o lo vi en sueños, o
lo soñé viendo, porque mi imaginación ha invadido mi realidad, o será que mi
realidad ha invadido a mi imaginación. No lo sé, ni me importa, sólo sé que sigo reciclando la
hipocresía, lo hueco de las palabras, la carencia de acciones y mi
único consuelo eres tú, hermosa luz de luna, pero aún sigo aquí en el centro de
la nada, en la soledad, mirando al vacío…
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