domingo, 26 de febrero de 2012

LA FELICIDAD DE LOS NIÑOS


  

Un día desperté siendo un pétalo seco de rosa, y era feliz siendo un pétalo seco de rosa, pero el viento me llevó hasta el mar y me hundí en su profundidad. Fue allí donde entendí que no era un pétalo seco de rosa, sino que era una gota de agua en el mar, y era feliz siendo una gota de agua en el mar, pero el sol me evaporó y me llevó hasta una blanca nube, fue allí donde entendí que no era una gota de agua en el mar, sino que era una molécula de vapor en el viento, y era feliz siendo una molécula de vapor  en el viento,  pero la nube me  condensó y en forma de lluvia me lanzó a un charco lodoso entre la tierra, fue allí donde entendí que no era una molécula de vapor en el viento, sino que era una pequeña piedra en un charco, y era feliz siendo una pequeña piedra en un charco, pero un niño me tomó en sus manos y jugó conmigo y cuando se cansó de jugar me guardó cerca de su corazón, fue allí donde entendí que no era una pequeña piedra en un charco, sino que era el corazón de un niño, y allí fue donde más feliz fui, por qué no hay lugar más feliz en el universo que el corazón de un niño capaz de ser todo.

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