viernes, 30 de marzo de 2012

GALERIA IV



La modernidad y lo clásico en una mezcla perfecta, entre lo sencillo y el lujo. Una galería por encima de la tierra que la sustenta, muy por encima, como si fuera un sueño de sus deseos más profundos, inalcanzables, pero que a la vez se ha materializado en el mismo centro de su existencia. Esto es lo que vi en ese mundo irreal en el que cada día hábito sin pertenecer a él.


I
Sacrosanto.

Mil y un cuadros, todos ellos de santos y vírgenes, de Cristos crucificados y de ángeles eternos.
            -Que felices han de ser, -pensé-, tan cerca de la gloria de Dios.
            En ese mismo instante todos los cuadros se empezaron a mover y con lágrimas de sangre brotando de sus ojos me dijeron en coro:
            -Que no ves nuestro sufrimiento, mira los rostros dolidos por la cruz que llevamos a cuestas. Estamos aquí eternamente, mirando al cielo sin poder llegar. Somos infelices, lejos de la gloria de Dios.
            -Lo lamento mucho… yo… pensé… no podía comprenderles, he visto ya su dolor, la santidad es sufrimiento.
            Los cuadros me rodearon y me hicieron sentir su profundo sufrimiento, después, en un segundo, volvieron a ser los mismo oleos sin vida que desde tiempos antiguos han sido. Esa era la parte más alta de la galería, bajé los escalones de mármol y me alejé de esa casa de dolor artístico.


II
Abstractos

En la siguiente galería había muchos cuadros de formas sin forma, de colores indefinidos a mi mente, de ideas que son y dejan de ser en un sueño. Extraños ante la vista de los comunes, exquisitos ante la mirada experta de los sabios.
            -No los comprendo, -dije en voz alta-, y si no los comprendo los vuelvo nada.
            En cuanto terminé de hablar la galería se volvió un espectáculo multicolor, todas las formas y los colores, las ideas y los sueños giraban en la galería y en voces de eco gritaban:
            -No podrás volvernos nada, somos lo que somos aunque no nos comprendas, porque siempre habrá una mente que nos vuelva todo con la comprensión. Así somos y somos grandes.
            Las formas, los colores, las ideas y los sueños volvieron a sus cuadros. Yo no les comprendí del todo, así que mejor me fui, dándoles una rápida mirada, al siguiente salón.


III
El puerto.

Un cuadro excepcional. Su marco de finos troncos entrelazados, ramas, podrían decir algunos, denigrando a los troncos pequeños. Su cuadro en sepia de un puerto antiquísimo, con árboles, casas y el mar ya casi ilegibles.
            -Que belleza, que paz, -retumbó mi mente-, ese es un lugar exquisito. Quisiera estar ahí.
            En ese momento un torbellino breve y fuerte me adentró en el cuadro de marco en tronco. Adentro era más bello aún, a la distancia se veía el sol ocultándose en el horizonte pálido del mar. Todo era tranquilo y silencioso. En este cuadro no hubo reclamas de tristeza ni de incomprensión. La simpleza puede llegar a ser lo más bello del mundo.
            Salí del cuadro en el mismo torbellino y lo observé con la mente pausada. Fue bello, me llenó de paz, pero nada es para siempre, lo tuve que dejar y continuar por el salón viendo otros cuadros.


IV
El viajero

Un viajero solitario miraba hacia el horizonte, el desierto se extendía ante sus pies, se volvía infinito junto a las montañas. El hombre miraba como esperando no sé que cosa. En la soledad, con su sombrero y su gabardina, el sol ocultándose tras las montañas lo pintaba todo de gris.
            -¿Qué mirará? –pensé-. ¿Qué estará esperando?
            Un tenue rayo de luz brotó del horizonte del cuadro y me atrajo hacia su interior. Quedé parado justo frente al viajero.
            -¿Quién eres? –preguntó extrañado-.
            -Soy un viajero como tú, he estado observándote desde afuera y me pregunto que miras y que esperas.
            -Miro el horizonte, las montañas y el desierto, la belleza de cada cosa, la escasa luz que el sol al escapar nos deja. Sé, espero algo pero no recuerdo que, es tanto el tiempo que he esperado que ya olvidé lo que espero, pero aunque no lo recuerde seguiré esperando hasta que llegue lo esperado.
            -Respeto tu decisión, es digna de admirarse y espero que pronto veas venir lo que tanto esperas, mientras tanto sigue observando el horizonte, el desierto y las montañas, esa tenue luz te seguirá acompañando.
            Salí del cuadro en el rayo de luz y el viajero continuó mirando y esperando. Fue un retrato casi surrealista. Yo seguí mi camino por el salón.
 

V
La guardiana del huevo negro.

Rareza, esa sería una buena palabra para describir el cuadro que estaba frente a mis ojos. Una mujer sin cabello y vestida de amarillo, vestido largo hasta el suelo rojo con negro. Una capa azul turquesa le caía por los hombros. La mujer parecía estar sentada sobre el viento y entre sus piernas un huevo negro. Lo cuidaba, era su guardiana. El horizonte se pintaba en fuego.
            -¿De qué será ese huevo que tan fielmente proteges?
            El fuego del cuadro me consumió  y me reunió de nuevo en su interior. La mujer tomó el huevo con cariño entre sus manos y me dijo:
            -Hay secretos tan místicos y profundos que es mejor no conocerlos. Lo que este huevo  contiene es uno de esos secretos, ni yo misma lo conozco, lo único que sé es que debo protegerlo hasta que su dueño venga por él. Ya llegará el momento de saberlo.
            -Es extraño, -le dije a la mujer-, proteges tan fielmente algo que no sabes lo que es.
            -No lo entenderías nunca, -me dijo-, pero créeme, tú mismo tienes algo que proteger, sin conocerlo y lo haces sin darte cuenta.
            El fuego me expulsó del cuadro antes de que pudiera hacerle más preguntas. Me quedé mirándola, protegiendo su huevo negro con gran paz y felicidad.
            No entendí, pero hay secretos que es mejor dejarlos dentro de su huevo, hasta que llegue el momento exacto en que deban nacer.
            Terminé de ver los cuadros de la galería y emprendí el viaje de regreso a mi refugio. No me puedo ir del todo de esa galería, yo mismo pertenezco a sus misterios.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...