Háblame hoy de la misma forma que ayer me hablaste, porque no he
desaparecido, sólo abrí la puerta de un mundo prohibido y al cruzarla la cerré
tras de mí, dejándolos atrapados en su mundo lejano al mío. ¿Qué por qué la
crucé? ¿Por qué no? Aquí no es distinto a allá. La misma oscuridad y el mismo
frío, la misma soledad y el mismo dolor. ¿Qué por qué no regreso? ¿Para qué? Es
igual estar aquí que estar allá, además la puerta únicamente tiene perilla
desde su mundo, desde el mío es una sólida pared en un abismo.
Pero no me lloren ni me extrañen,
porque esas lágrimas no son por no verme, ni son por mi aparente extinción, son
por el vacío que quedó en la envidia de su corazón. Díganme por mi nombre, el
mismo nombre con el que me llamaban antes de que dejara de ser para comenzar a
ser, porque no he dejado de ser lo que fui mas he comenzado a ser lo que soy y
estoy bien siendo lo que soy aunque deje de ser lo que fui.
Ustedes creyeron prepararme para mi
nueva condición, sin embargo, sólo prepararon lo que de mí es desecho. La
verdadera esencia del ser se pierde en el infinito del cosmos sin que nadie
pueda hacer nada para enclaustrarla en la profundidad de la tierra. Creyeron
abandonarme en la oscuridad de una fosa y en realidad ya estaba abandonado en
la fosa que cada uno tiene en el pecho, lo único que cambió fue mi estado.
Creyeron lanzarme a un túnel sin salida y mi salida fue más grande que el
túnel. Yo no los culpo, así es la vida y después de la vida. Creyeron que me
entregaban flores para decirme adiós y mil te amo y en realidad eran flores que
no podía oler, ni ver. Creyeron que mi cuerpo sería devuelto a su origen, al
polvo y creyeron bien, pero, ¿qué es el cuerpo? Tan sólo un empaque que cubre
algo muy valioso; el espíritu y el alma. Esas dos partes de la vida vuelven al
lugar de donde salieron, no son polvo en el olvido, no son materia que pueda
morir. Vuelven a las alas de los dioses y al corazón de la eternidad. Es por
eso que les pido lo que les pido porque no he dejado de ser, sólo crucé el
camino que todos hemos de cruzar. Sigo viviendo, en sus corazones y mentes, en
sus recuerdos, en cada lugar en donde estuve, en cada palabra que dije, en mi
nombre y en la imagen que dejé grabada. Esa es mi huella de lo que fui en vida
y sólo cambié de forma de vivir. Mi esencia existe, existe entre las alas de
los dioses y en el corazón de la eternidad. Algún día nos reuniremos todos, en
este mundo nuevo, donde las lágrimas no expresan ya dolor.
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