Había dos dioses en la tierra, el uno era la oscuridad, el otro era la
luz.
Un día,
los dioses entablaron una fuerte discusión acerca de cual de los dos era más
poderoso. La discusión se prolongó y se estaba poniendo violenta. Un sabio
escuchó la discusión y decidió terminar con ella.
El
sabio les dijo:
-Yo
comprobaré cual de los dos tiene más poder.
Entonces
el sabio se paró frente al dios de la luz y con sus manos tapó sus ojos, pero
la luz siguió poderosa y fuerte. El sabio se paró frente al dios de la
oscuridad y sacó de su bolsillo un cerillo, al prenderlo, el dios de la
oscuridad se disipó.
-No
cabe duda, -dijo el sabio-, el dios de la luz es el más poderoso de la tierra.
Desde
ese día el dios de la oscuridad y el dios de la luz no se pueden ver, es por
eso que cuando uno llega el otro se va corriendo.
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