viernes, 2 de marzo de 2012

LA HORMIGA Y EL PEREZOSO


 


Una hormiga construía túneles de gran profundidad, traía alimento diez veces más pesado que ella a grandes distancias. Trabajaba todo el día sin descansar ni un momento. La hormiga nunca dejaba de trabajar, pero había algo que la molestaba mucho, un joven perezoso, que siempre estaba colgado de lo árboles, se mofaba de ella diciendo:
-Oye, súper hormiga, ¿a qué hora descansas? ¿cuándo te diviertes? ¿Para qué trabajas tanto?
Y la hormiga pacientemente y sin dejar de trabajar le contestaba:
-Cuando llegue el invierno descansaré y protegida en mi túnel me divertiré. Para eso es que trabajo sin descanso, para sobrevivir en el cruel invierno.
-¡Bah! Pierdes el tiempo, -decía el perezoso-, el invierno aún está lejos.
Ese año el invierno llegó más pronto y crudo que en otros años. Al llegar de nuevo la primavera la hormiga salió de su túnel dispuesta a trabajar y se encontró, llena de tristeza, con el cadáver de su amigo el perezoso. El frío y el hambre lo habían matado.  
  

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