Una vez vi a un arco iris que cruzaba de orilla a orilla el cielo y en
el centro de ese majestuoso marco estaba un cerro en sombra cada vez más
oscuro, y pensé:
-Si
pudiera tocar el arco iris con mis manos y abrazar la sombra del cerro con mis
brazos, sería uno con el todo y descubriría los secretos del tiempo.
También
vi una nube blanca, parecía un algodón de azúcar y de su fineza brotaban
pequeñas gotas de cristalina agua que nunca alcanzaban a llegar a la tierra, y
pensé:
-Si
pudiera flotar entre la suavidad de esa blanca nube mientras me acaricia con su
humedad y beber de sus dulces gotas, alcanzaría el grado máximo de felicidad.
En
otra ocasión vi un valle desértico y en su centro un poderoso torbellino de
polvo que levantaba cuanta cosa se interponía en su camino, y pensé:
-Si
pudiera ser un ser del desierto, conocerlo como a uno mismo y tomar entre mi boca
el poderoso soplar del torbellino, entendería la voz de la naturaleza.
Así
veía las cosas de la naturaleza, y pensaba en como podría descubrir sus
misterios y entender sus palabras, pero entonces la naturaleza me habló
diciendo:
-¿Acaso
necesitas tocar el arco iris y abrazar al cerro para ser uno con el todo?
-Lo
necesito.
-No
es cierto. Tú ya eres uno con el todo y el todo es uno contigo. De la
naturaleza naciste, eres parte de la naturaleza.
-Entiendo.
-¿Acaso
necesitas flotar entre la nube y beber sus gotas para ser feliz?
-Así
es.
-Mentira.
La nube a veces desciende para tocarte y te deja beber de sus gotas cada día.
La felicidad no sólo es esto, la felicidad es un todo. Se feliz por todo.
-Entiendo.
-¿Acaso
necesitas ser un ser de otro hábitat y tomar el esfuerzo de otros como
recompensa tuya para comprender mis palabras?
-Lo
necesito.
-En
este momento estás entendiendo mis palabras. Únicamente necesitas mirar y
disfrutar la naturaleza, cada árbol, cada flor, cada gota, cada ser del mundo.
Únicamente esto necesitas, para ser uno con el todo, para alcanzar el máximo
grado de felicidad y para entender la voz de la naturaleza, que al fin y al
cabo es tu propia voz.
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