-¿De que murió este niño?
–Preguntó desconsolado el viento-.
-Murió
de soledad –dijo la soledad-.
-No,
murió de frío –dijo el frío-.
-No
sean mentirosos –dijo la tristeza-, ese niño murió de tristeza.
El
dolor soltó una estridente carcajada y dijo:
-Tontos
ese niño murió de dolor.
De
pronto el hambre se puso en medio de todos y dijo:
-Ha
muerto de hambre y sólo de hambre.
Y
la sed dijo:
-También
de sed.
La
pobreza dijo:
-Murió
de pobreza, yo soy la raíz de la sed, del hambre, de la tristeza y del dolor,
sólo murió de pobreza.
El
sol calentó más que nunca y les gritó:
-Ha
muerto de todos malditos traidores, asesinos, ha muerto de todos.
El
mar y el cielo se pusieron de pie y calmaron la furia del sol y a la par
dijeron:
-No
presuman cada uno de ustedes de haber matado a ese niño, ni enfurezcas o sol
por su muerte. Este niño ha muerto por
fuerzas tan poderosas que no comprendemos. Ha muerto por que Dios quería una
estrella más en el cielo.
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