martes, 20 de marzo de 2012

ESTRELLAS


  
-Era una mañana espléndida, no porque fuera así por si misma, sino por el evento que se aproximaba. Esta es la triste historia de un par de estrellas que siempre estaban juntas, pero un día el destino les cambio todo su universo.
La historia dice así:   
Abrieron sus ojos al despuntar el alba, se miraron a los ojos y se regalaron una sonrisa, se levantaron rápidamente y se prepararon para el largo viaje que les esperaba. Cuando por fin estuvieron listos, subieron su equipaje, revisaron que no les faltara nada y se montaron en las alas de la esperanza y emprendieron el vuelo hacia la libertad.  
Durante todo el camino el par de estrellas fueron platicando, sonriendo y admirando todas las cosas que posaban frente a sus miradas, y ya cuando estaban a punto de llegar a la libertad pudieron escuchar la voz de su padre el sol, sintieron mucha emoción y se pusieron más felices de lo que ya estaban.   
Por fin, después de tantas horas de un viaje agotador, el par de estrellas llegaron a la libertad. Se bajaron de las alas de la esperanza y tocaron las puertas de la alegría. Su padre el sol y su madre la luna salieron deprisa para recibirlos, se besaron y se abrazaron y hasta muy entrada la noche estuvieron platicando. Eran muy felices juntos, el sol, la luna y el par de estrellas.    
Al día siguiente salieron juntos de casa con la intención de conocer  y  disfrutar  juntos  de  la  libertad.   Primero  fueron  a conocer las ruinas formidables que a pesar del tiempo  todavía tienen el  valor de  seguir de pie,  contemplaron su  gallardía y su majestuosidad y les dedicaron un par de versos que quedaran impresos por la eternidad.
Más tarde durante ese mismo día, fueron a conocer al gigante que dormía en las alturas de la libertad, caminaron sobre su cabeza y observaron al mundo desde su perspectiva, se colgaron de sus cabellos y entraron al interior de su mundo, observaron durante mucho tiempo lo maravilloso de sus órganos y la profundidad de sus pozos. Todos salieron muy contentos y se alejaron del gigante, pero aquel majestuoso monumento de la creación causó una enorme impresión en la estrella menor (meses después la estrella menor iba a odiar ese lugar que lo tenía maravillado) todos juntos se alejaron del gigante y se fueron a descansar en la alegría.  
Cuando amaneció, todos se levantaron y se alistaron porque era un día muy especial. Con sus ojos edificaron un templo y con sus palabras un altar, glorificaron, alabaron y se llenaron de amor y fe. Henchidos de amor salieron del templo y fueron a un lugar encantado.     
Durante mucho rato navegaron sobre las aguas de terciopelo verde, los pilares de mármol vivo los vigilaban  y los arrullaban con su murmullo de choque viento hoja, miles de ojos les observaban como si fuera una danza que los transportaría a la eternidad. 
De vez en cuando las estrellas metían sus manos al agua y era como si barrieran al universo con sus dedos, pero como todo en este mundo, el día terminó y todos se fueron a descansar.   
El día pronto llegó e iluminó toda la faz de la tierra, el par de estrellas  no  querían  levantarse,  era  un día  triste,  era  el día  en que tenían que dejar a la  libertad y volver a la esclavitud. Sin muchas ganas alistaron sus cosas y se montaron en las alas de la desesperanza.     
La estrella mayor le rogó con lágrimas en los ojos a su padre el sol  que no  permitiera  que volvieran  a la esclavitud,  pero el ruego fue negado. El par de estrellas se despidieron de su padre el sol y de su madre la luna y emprendieron el viaje hacia la esclavitud montados en las alas de la desesperanza. 
Durante el viaje, mientras observaban el mar en el cielo, el par de estrellas acordaron que el rencor y el odio ya no existirían más dentro de sus corazones, cerraron sus ojos y se fueron al mundo maravilloso de los sueño.
De pronto, sin que nadie supiera lo que pasó, como si un ser inexistente hubiera lanzado una llamarada de odio que consumió por completo las alas de la desesperanza lanzando por los aires nefastos al par de estrellas. La estrella menor cayó sobre las rocas y tardó un momento en recuperar la conciencia, se levantó con dolor en todo su cuerpo y vio con angustia que a su hermana la estrella mayor se le había opacado la luz. La estrella menor lloró, oró, rogó porque la luz volviera a la estrella mayor, pero eso nunca sucedió.   
 

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