-Era una mañana espléndida,
no porque fuera así por si misma, sino por el evento que se aproximaba. Esta es
la triste historia de un par de estrellas que siempre estaban juntas, pero un
día el destino les cambio todo su universo.
La
historia dice así:
Abrieron
sus ojos al despuntar el alba, se miraron a los ojos y se regalaron una
sonrisa, se levantaron rápidamente y se prepararon para el largo viaje que les
esperaba. Cuando por fin estuvieron listos, subieron su equipaje, revisaron que
no les faltara nada y se montaron en las alas de la esperanza y emprendieron el
vuelo hacia la libertad.
Durante
todo el camino el par de estrellas fueron platicando, sonriendo y admirando
todas las cosas que posaban frente a sus miradas, y ya cuando estaban a punto
de llegar a la libertad pudieron escuchar la voz de su padre el sol, sintieron
mucha emoción y se pusieron más felices de lo que ya estaban.
Por
fin, después de tantas horas de un viaje agotador, el par de estrellas llegaron
a la libertad. Se bajaron de las alas de la esperanza y tocaron las puertas de
la alegría. Su padre el sol y su madre la luna salieron deprisa para
recibirlos, se besaron y se abrazaron y hasta muy entrada la noche estuvieron
platicando. Eran muy felices juntos, el sol, la luna y el par de estrellas.
Al
día siguiente salieron juntos de casa con la intención de conocer y
disfrutar juntos de
la libertad. Primero
fueron a conocer las ruinas
formidables que a pesar del tiempo
todavía tienen el valor de seguir de pie, contemplaron su gallardía y su majestuosidad y les dedicaron
un par de versos que quedaran impresos por la eternidad.
Más
tarde durante ese mismo día, fueron a conocer al gigante que dormía en las
alturas de la libertad, caminaron sobre su cabeza y observaron al mundo desde
su perspectiva, se colgaron de sus cabellos y entraron al interior de su mundo,
observaron durante mucho tiempo lo maravilloso de sus órganos y la profundidad
de sus pozos. Todos salieron muy contentos y se alejaron del gigante, pero
aquel majestuoso monumento de la creación causó una enorme impresión en la
estrella menor (meses después la estrella menor iba a odiar ese lugar que lo
tenía maravillado) todos juntos se alejaron del gigante y se fueron a descansar
en la alegría.
Cuando
amaneció, todos se levantaron y se alistaron porque era un día muy especial.
Con sus ojos edificaron un templo y con sus palabras un altar, glorificaron,
alabaron y se llenaron de amor y fe. Henchidos de amor salieron del templo y
fueron a un lugar encantado.
Durante
mucho rato navegaron sobre las aguas de terciopelo verde, los pilares de mármol
vivo los vigilaban y los arrullaban con
su murmullo de choque viento hoja, miles de ojos les observaban como si fuera
una danza que los transportaría a la eternidad.
De
vez en cuando las estrellas metían sus manos al agua y era como si barrieran al
universo con sus dedos, pero como todo en este mundo, el día terminó y todos se
fueron a descansar.
El día pronto llegó
e iluminó toda la faz de la tierra, el par de estrellas no
querían levantarse, era un
día triste, era el
día en que tenían que dejar a la libertad y volver a la esclavitud. Sin muchas
ganas alistaron sus cosas y se montaron en las alas de la desesperanza.
La
estrella mayor le rogó con lágrimas en los ojos a su padre el sol que no
permitiera que volvieran a la esclavitud, pero el ruego fue negado. El par de estrellas
se despidieron de su padre el sol y de su madre la luna y emprendieron el viaje
hacia la esclavitud montados en las alas de la desesperanza.
Durante
el viaje, mientras observaban el mar en el cielo, el par de estrellas acordaron
que el rencor y el odio ya no existirían más dentro de sus corazones, cerraron
sus ojos y se fueron al mundo maravilloso de los sueño.
De
pronto, sin que nadie supiera lo que pasó, como si un ser inexistente hubiera
lanzado una llamarada de odio que consumió por completo las alas de la
desesperanza lanzando por los aires nefastos al par de estrellas. La estrella
menor cayó sobre las rocas y tardó un momento en recuperar la conciencia, se
levantó con dolor en todo su cuerpo y vio con angustia que a su hermana la
estrella mayor se le había opacado la luz. La estrella menor lloró, oró, rogó
porque la luz volviera a la estrella mayor, pero eso nunca sucedió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario