jueves, 1 de marzo de 2012

UNA LÁGRIMA, UNA SONRISA Y UN ÁNGEL




Mientras me escondía detrás de una roca en lo alto de una montaña vi llegar a una lágrima y a una sonrisa. Ambos personajes se sentaron a mirar el paisaje y platicaban de sus vidas.
-Yo represento a la tristeza, -dijo la lágrima-. Nací de los ojos de un ser que tenía un dolor profundo. El dolor era tan grande que se concentró en el corazón del agua y así nací, fui expulsada de los ojos del ser que sufría. Mi destino es ser por siempre lágrima, símbolo de la desesperanza. Seré por siempre triste. En mi centro llevaré el dolor y en mi piel la abnegación.
-Yo represento a la felicidad, -dijo la sonrisa-. Nací de los labios de un ser extasiado de alegría. La alegría era tan grande que se concentró en el alma de la boca y así nací. Fui brindada al mundo desde los labios felices. Mi destino es ser por siempre sonrisa, símbolo de la alegría. Seré por siempre feliz. En mi centro llevaré la esperanza y en mi piel la paz.
En cuanto dejaron de hablar, apareció un ángel y les dijo:
-Por fin las encuentro, las he buscado por todas partes. ¡OH lágrima! Símbolo de mi más grande alegría. ¡OH sonrisa! Símbolo de mi más profundo dolor.
-Te equivocas, -dijo la lágrima-. Yo simbolizo al dolor y la sonrisa a la alegría.
-Eso no es verdad, déjenme contarles la historia de su nacimiento.
Estaba yo en mi primer trabajo de ángel guardián. Tenía que cuidar a un jovencito bien portado, mi trabajo no era difícil. Pero un día el jovencito cometió un pecado y desvió su camino, mi corazón se llenó de un profundo dolor, mi alma estaba triste, esos   sentimientos   eran  nuevos   para  mí   y  no   supe   como deshacerme de ellos y mi única reacción fue sonreír de dolor. Así fue como nació la risa.
Los años pasaron y el jovencito se convirtió en hombre, por más que intenté enderezar su camino no pude, mas sin embargo llegó el  día en  que el hombre  se arrepintió  y volvió a  la senda correcta, una semana después murió en un accidente. Mi corazón se llenó de alegría, mi alma estaba feliz, un hombre más que se salva. Mi única reacción para toda esa alegría fue llorar de felicidad. Así fue como nació la lágrima.
La lágrima, la sonrisa y el ángel se fueron de la montaña. La lágrima iba sonriendo, la sonrisa iba llorando y el ángel iba inmutable. Desde ese día el dolor y la alegría se disfrazan. El dolor sale de los labios como una sonrisa y la alegría brota de los ojos en forma de lágrima.

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