Mientras me escondía detrás de una roca en lo alto de una montaña vi
llegar a una lágrima y a una sonrisa. Ambos personajes se sentaron a mirar el
paisaje y platicaban de sus vidas.
-Yo
represento a la tristeza, -dijo la lágrima-. Nací de los ojos de un ser que
tenía un dolor profundo. El dolor era tan grande que se concentró en el corazón
del agua y así nací, fui expulsada de los ojos del ser que sufría. Mi destino
es ser por siempre lágrima, símbolo de la desesperanza. Seré por siempre
triste. En mi centro llevaré el dolor y en mi piel la abnegación.
-Yo
represento a la felicidad, -dijo la sonrisa-. Nací de los labios de un ser
extasiado de alegría. La alegría era tan grande que se concentró en el alma de
la boca y así nací. Fui brindada al mundo desde los labios felices. Mi destino
es ser por siempre sonrisa, símbolo de la alegría. Seré por siempre feliz. En
mi centro llevaré la esperanza y en mi piel la paz.
En
cuanto dejaron de hablar, apareció un ángel y les dijo:
-Por
fin las encuentro, las he buscado por todas partes. ¡OH lágrima! Símbolo de mi
más grande alegría. ¡OH sonrisa! Símbolo de mi más profundo dolor.
-Te
equivocas, -dijo la lágrima-. Yo simbolizo al dolor y la sonrisa a la alegría.
-Eso no
es verdad, déjenme contarles la historia de su nacimiento.
Estaba
yo en mi primer trabajo de ángel guardián. Tenía que cuidar a un jovencito bien
portado, mi trabajo no era difícil. Pero un día el jovencito cometió un pecado
y desvió su camino, mi corazón se llenó de un profundo dolor, mi alma estaba
triste, esos sentimientos eran
nuevos para mí
y no supe
como deshacerme de ellos y mi única reacción fue sonreír de dolor. Así
fue como nació la risa.
Los
años pasaron y el jovencito se convirtió en hombre, por más que intenté
enderezar su camino no pude, mas sin embargo llegó el día en
que el hombre se arrepintió y volvió a
la senda correcta, una semana después murió en un accidente. Mi corazón
se llenó de alegría, mi alma estaba feliz, un hombre más que se salva. Mi única
reacción para toda esa alegría fue llorar de felicidad. Así fue como nació la
lágrima.
La
lágrima, la sonrisa y el ángel se fueron de la montaña. La lágrima iba
sonriendo, la sonrisa iba llorando y el ángel iba inmutable. Desde ese día el
dolor y la alegría se disfrazan. El dolor sale de los labios como una sonrisa y
la alegría brota de los ojos en forma de lágrima.
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