viernes, 2 de marzo de 2012

VENENO



 
Ella pasa como un relámpago de luz y fuego, mostrando su delicada figura a las atónitas miradas. Sus pasos son suaves, tan suaves que no se atreven a tocar el polvo del suelo y flotan sobre las húmedas moléculas del viento. Los girasoles dejan de ver al sol por un momento y le contemplaban a ella como si fuera la máxima atracción del universo. Es bella esa mujer, como un amanecer después de una noche de espanto. Las estrellas, la luna y el sol van tras ella como fragmentos tras un cometa. Sus ojos parpadean como las furiosas olas del mar. Sus labios jugosos deslumbran como el sol de mediodía. Su piel morena atrae todo hacia ella como el centro de la tierra atrae a todo. Sus piernas como torres que defienden a capa y espada la entrada al castillo del rey. Su cintura delicada y breve como el instante en que la veo pasar. Su espalda frágil me insta a pecar por un momento y a soñar toda la vida. Sus pechos suaves se mecen al compás de sus pasos y me hipnotizan en la brevedad de un siglo. Es bella esa mujer, bella como la hermosura de la luz que atrae a los moribundos al otro mundo.
            Por fin el valor me invade y me acerco a ella como un niño que ha descubierto un tesoro.
            -Hola, -digo-.
            Ella no dice nada.
            -Eres la mujer más bella que haya visto. Me deslumbra tu estampa.
            Ella no dice nada, sólo me mira como mira la esperanza.
            -Siempre te veo pasar, desde hace tiempo te observo. Eres tan preciosa como una joya.
            Ella sigue en silencio, mirándome, pero un grito de hermosura sale de sus labios con el esbozo de una sonrisa. Sonrisa como blancas perlas y el universo en su cara.
            -Tengo que confesarte, hasta hoy te amaba en silencio, mas no soporto ya, tengo que decirlo, te amo, como nunca antes amé.
            Ella por fin rompe el silencio. Su voz surca el viento y contacta mis oídos como la miel a un paladar.
            -Hola, tú también me pareces un hombre encantador. Yo también te miraba desde hace tiempo en mi pasar y tengo que confesar, hasta hoy te amaba en silencio, pero ya que tú has hablado tengo que decirte algo, te amo, como nunca antes amé.
            El silencio invade a mi voz. No puedo creer lo que sus labios me dicen. Me ama, esa bella mujer me ama como la amo yo. Ella me mira directo a los ojos y siento caer a un abismo. Sus labios rozan a mis labios y siento la muerte primera. Su cuerpo se abraza a mi cuerpo y el contacto de nuestro todo me invita al cielo. Nuestras manos se entrelazan al separarse nuestros labios. El silencio, profundo silencio me ha invadido. La mujer que creía imposible está a mi lado y me ama como yo a ella.
            De nuevo rompo el silencio y al oído le digo:
            -Dime si eres un ángel del paraíso que ha venido a salvar mi alma o eres un demonio del infierno que ha venido a perderme.
            -Ni uno ni otro, simplemente soy una mujer que te ama y quiere compartir la vida contigo.
            -No lo puedo creer, te veía siempre tan lejana, nunca esperé que fueras mía. Tu amor me llevará a la muerte segura.
            -Que te lleve, que nos lleve si es necesario, pero que la miel que probemos de los labios y el calor que sintamos de los cuerpos sea el veneno más dulce.
            Así es, el veneno que nos une tiene sabor a miel. La amo y me ama, con pasión, fuego, ternura y veneno.

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