Creí tener un sueño a mi lado, pero el sonido del viento me dijo:
-Mira,
el mundo no es como antes, todo ha cambiado, lo que fue nunca más será. Aquella
mirada nunca más será mirada. Aquellas palabras nunca más se escucharán.
Escuché
el sonido del viento y le creí…
Creí
tener una ilusión en mi vida, pero el olor de la tierra me dijo:
-Siente,
la piel no se estremece con la boca, los
sentimientos ya no se sentirán más. Aquellos labios jamás serán besados.
Aquellas caricias jamás serán dadas.
Escuché
el olor de la tierra y le creí…
Creí
tener una esperanza en mi alma, pero la humedad del agua me dijo:
-Sabes,
cada segundo que se va no vuelve, sólo los recuerdos serán testigos de que
alguna vez fuiste feliz, pero el olvido de tu imagen será lo único que quede de
ti.
Escuché
la humedad del agua y le creí…
Creí
tener una fantasía en mi corazón, pero el calor del fuego me dijo:
-Despierta,
que no ves que ya no se siente lo mismo, esa ansiedad de tu presencia hoy se ha
vuelto molestia. Los pretextos aumentan, el amor disminuye.
Escuché
el calor del fuego y le creí…
Todo
esto escuché, y cuando creí que era la realidad escuché una voz que me dijo:
-¿Acaso
no has comprendido? No escuches los rumores, sólo escucha a tu interior. Porque
ese sueño, esa ilusión, esa esperanza y esa fantasía no son tal cosa. La
realidad es que son tu más fiel realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario