jueves, 8 de marzo de 2012

LA CARRERA



 
Conocí a cinco hombres que competían en una carrera. Esta carrera, a diferencia de otras, no iba a tener un solo ganador, podía haber cinco ganadores, la clave del éxito era llegar a la meta.
            El primer hombre salió tranquilamente. Primero caminó y cuando tomó confianza de que su camino no tenía obstáculos comenzó a correr. El hombre iba tan confiado en su camino que, al divisar la meta ya cercana y ver que nadie lo seguía de cerca, tropezó con una pequeña piedra y cayó sobre el camino. El dolor de la caída fue tan grande, que el hombre no se levantó mas y nunca pudo llegar a la meta.
            El segundo hombre salió por su camino y tampoco vio ningún obstáculo, así que se apresuró hacia la meta confiado y seguro de ganar. El hombre divisó la meta a lo lejos y corrió con todas sus fuerzas hasta que logró llegar a la meta. El hombre esperaba un recibimiento alegre, pero nadie estaba allí para entregarle su premio o vitorearlo. Fue entonces cuando el hombre se dio cuenta de que había seguido el camino equivocado.
            El tercer hombre comenzó a caminar intranquilo y despacio sobre su camino, a la distancia miraba un obstáculo y no se atrevía a afrontarlo. Con excesiva cautela se acercó al obstáculo y al verlo tuvo miedo y prefirió retroceder. Sobra comentar que este hombre nunca pudo superar el obstáculo y por lo tanto jamás llegó a la meta.
            El cuarto hombre se lanzó decidido hacia la meta, corría con fuerza y su decisión era enorme. Esquivaba con facilidad los obstáculos y al parecer nada lo podía detener en la  conquista  de la  meta,  sin  embargo,  poco  antes de llegar a la meta, el hombre se encontró con una desviación, el camino aledaño parecía muy atractivo y no pudo soportar la tentación. El hombre se aventuró en ese nuevo camino y nunca nadie volvió a saber de él.
            El quinto hombre salió tranquilo y pronto tropezó con una piedra. Más allá de quejarse o decepcionarse por la caída, el hombre se levantó y continuó caminando. Después volvió a caer y se volvió a levantar. Así estuvo, cayéndose y levantándose durante todo el camino, hasta que al fin conquistó la meta. Al llegar a la meta, todos los que allí estaban lo recibieron con aplausos y cantos de júbilo. Él fue el único de los cinco hombres que llegó a la meta y todo porque aprendió que no importa el caer, lo importante es levantarse y nunca dejar de ver hacia la meta.

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