martes, 20 de marzo de 2012

FACTURA


 
Un día, llegó hasta la puerta de mi casa un extraño ser que dijo ser la vida, y llevaba un mensaje para mí:
            -¿Recuerdas aquel día? Sí, aquel día en que hiciste el daño a quien no lo merecía. Cuando quebraste un corazón que te amaba y dañaste para siempre un alma. Aquel día en que soltaste una mano que no debías soltar. Aquel día que dejaste atrás tu mismo yo en otra carne. Aquel día en que tu indiferencia asesinó lo que más amabas. Aquel día en que arrancaste lágrimas de los ojos que antaño soñaban. Aquel día de hipocresía. Aquel día de odio. ¿Recuerdas esos días y otros más?
            -Sí, los recuerdo, -contesté con voz quebrada-. Ya me arrepentí de ellos y he llorado mil lágrimas. He tratado de olvidarlos, pero los recuerdo.
            -Es verdad, te arrepentiste, y con eso creíste que estaba saldada la cuenta con la vida, pero lamento decirte que te has equivocado. Aquí traigo las facturas para que pagues cada uno de tus actos. Facturas con intereses porque el tiempo ha sido largo. Todas las facturas juntas. Ahora si vas a saber lo que es el dolor y el llorar mil lágrimas. Sabes, yo, (la vida), soy un cobrador implacable, nadie escapa de mí. Tu turno ha llegado.
            -Está bien, -dije casi llorando-. Acepto mi culpa y mi pago, yo me endeude contigo y ahora te voy a pagar hasta el último de mis actos. Entrégame mis facturas para poder pagarte y explícame que va a pasar con los que a mí me han dañado.
            -Ya iré con ellos, con cada uno, con todos. En mi maletín  traigo  sus facturas  y todos  deberán  pagar,  cada quién de forma distinta, unos más y otros menos, unos de la misma forma en que compraron y otros de otra forma. Pero todos pagarán hasta el más pequeño de sus actos. Nadie se irá invicto, cada cuenta será saldada. Y un día todos mirará hacia atrás y pensarán: “He pagado mis errores”.
            La vida me entregó mis facturas, que hasta la fecha sigo pagando. Y sin venganza esperó, que todos los que me hicieron daño, paguen las suyas.
La vida antes de irse me dijo:
-Todos creen que pagan sus actos malos, pero nadie se da cuenta que los buenos también son remunerados. Date la oportunidad de hacer el bien de aquí en adelante y algún día volveré a tu puerta, para darte tus facturas de bendiciones.
“Nadie se va de este mundo sin pagar las que debe. Las buenas y las malas. Cada quién lo que se merece”.
 

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