martes, 20 de marzo de 2012

LA RESPUESTA


 
Te reviví mirando atrás del universo, te prohibí subirte al cisne de alas rotas, te obligue a quedarte donde querías quedarte. Y de que me sirvió todo, si sólo te vi morir de nuevo, de otra forma, en otro lugar, en el mismo tiempo. Y podría revivirte mil veces mirando atrás del universo y mil veces te vería morir, de mil formas diferentes, en mil lugares distintos, al mismo tiempo.    
En el pasado no encontré la respuesta, así que fui al futuro, y cuando estuve en ese tiempo mi alma respingo diciendo:
-“Estoy sedienta y cansada, desnuda y descalza, dejadme descansar bajo la sombra de tu vida, dadme de beber cada gota de tu llanto, vestidme con la ropa de la felicidad y calzadme con las sandalias de la paz.”    
Mi alma se quejó hasta el cansancio y la respuesta no pude encontrar.    
En el pasado y en el futuro no encontré la respuesta y el presente me llevó hasta un sepulcro y grité:
-“¡Ay querida que dolor, que dolor, que dolor, ay querida que dolor, que dolor en mi corazón, que dolor en mi corazón, ay querida que dolor! Le temo a la muerte que se convierte en ceniza muerta bajo el suelo. Le temo a la muerte que se convierte en el  olvido callado del silencio.  No quiero la muerte de los muchos que mueren. Quiero la muerte viva de los que mueren sin muerte. Quiero la muerte viva de los que ríen felices, de los que viven aún muertos  en  sus  cuerpos,   porque  no  han  muerto  en  la muerte de las cenizas, porque no han muerto al olvido del silencio,   porque   sencillamente   no  han   muerto  en   lo profundo de los corazones, porque simplemente siguen vivos en nuestros recuerdos.
Pero aquí tampoco encontré la respuesta. ¿Y como encontrarla? Si hice de mi vida un sueño pero nunca hice de mi sueño una realidad. Y buscando la respuesta quedé atrapado en la oscuridad de mi alma, a tientas busco una salida, busco una puerta que me deje escapar…     
 

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