martes, 20 de marzo de 2012

UNA MAÑANA CON DIOS




El sordo susurro de la caída del agua me arrebató del sueño. La madrugada era vieja y su muerte cercana. El sueño no volvió a mis ojos. Los pensamientos agolpados en mi mente me perturbaban hasta el cansancio de la vida, y de pronto, como en un cambio de sueño o de vida, aparecí en la montaña desde donde miraba todo lo que quisiera mirar.
            Sentado en la montaña me vi envuelto en un hermoso espectáculo de la naturaleza; la luz del sol ya iluminaba al nublado cielo pero aún no aparecía sobre la faz de la tierra; las nubes tímidamente iluminadas aparentaban ser una gran masa de azúcar cubriendo el azul cielo de la nueva mañana; los árboles se mecían como si con gratitud excelsa recibieran su nuevo día; las aves cantaban gozosas sin preocuparse de nada; y el viento, ese viento que con suavidad acariciaba mi rostro haciéndome olvidar mis penas. Fue un espectáculo hermoso.
            Esa maravilla de la naturaleza me hizo entender que Dios estaba conmigo en ese momento. En el sol, en las nubes, en el cielo, en los árboles, en las aves y en el viento, allí estaba Dios. Después entendí que Dios está en todo, en cada lugar y en cada momento, en cada ser y en cada corazón.
            Esa fue mi maravillosa mañana con Dios. 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...